miércoles, 1 de julio de 2015

ENFERMERAS DE GUERRA



Es un testimonio histórico de la enfermería durante la Guerra Civil española (1936 – 1939), a partir de los relatos biográficos de Ana Viñas, Ramona Gurnés, Victoria Santamaría, María Sans, Pilar de Viala, Trinidad Gallego, Carme Casas, Guadalupe Cussó, Carme Barrull, Cándida Sala, Antònia Palacin, Alegría Royo y Emilia Santaolalla, que trabajaron de enfermeras en el territorio de Cataluña.

FOTO 1 Portada y contraportada del libro: Enfermeras de Guerra

Esta obra es fruto de un estudio de investigación. El papel de las enfermeras en la guerra ha permanecido invisible hasta hace muy poco, a pesar de ser el colectivo profesional femenino que más directamente participó en el conflicto bélico, y por ello, también sufrió sus consecuencias. A través de sus voces, identificaremos la función esencial, discreta y continuada que desarrollaron en la guerra “cuidar”, cuidar de los demás.

Ser enfermeras de guerra ha sido para todas ellas una oportunidad de crecimiento personal, de aprendizaje profesional, de ser útiles, de compromiso social, de desarrollo de sensibilidad y de un alto grado de creatividad en los cuidados que realizaban con escasos recursos. Durante la Guerra Civil las enfermeras se hicieron imprescindibles, y muchas jóvenes del país y de otras partes del mundo se ofrecieron voluntarias como enfermeras en los hospitales de sangre para cuidar y curar a los enfermos y heridos de los ejércitos y de la población civil. Su responsabilidad social de ser útiles en aquella guerra lo demostraron con valentía y profesionalidad en ambos bandos enfrentados, ellas no hacían distinción partidista a la hora de cuidar, su deber humanitario y profesional era vigilar por el bienestar de todos. Destaca principalmente, la motivación y compromiso de estas mujeres por dar una atención humana e integral a los soldados y a la población frente las duras condiciones del entorno.

Autoras: Anna Ramió Jofre, Carme Torres Penella (coordinadoras). Roser Valls Molins, Carme Vives Relats, Virtudes Rodero Sánchez, Almerinda Domingo Roura, Aurora Roldán Burgos y Carmen Domínguez-Alcón. Ediciones San Juan de Dios (Campus Docent).

FOTO 2 Libro que dio el Hospital de Catalunya de Lleida a Alegría en 1937. Título de enfermera de la FET y de las JONS. 1943. Carnet enfermera titular. Grupo de enfermeras republicanas.

El libro consta de 252 páginas divididas en Presentación a cargo de Amèlia Guilera Roche y el prólogo de Carmen Domínguez-Alcón. La primera parte titulada “Contextualización histórica y cuidados de enfermeras, se divide en los siguientes capítulos. Capítulo I: Enfermeras en la Segunda República realizado por Carme Torres y Roser Valls. Capítulo II: Necesidades sanitarias durante la guerra realizado por Roser Vallas y Carme Torres.

Segunda parte: Relatos biográficos. Capítulo III: Inicios y diversidad en la profesionalización enfermera realizado por Anna Ramió, Roser Vallas y Almerinda Domingo. Capítulo IV: Trayectorias de dedicación, competencias truncadas realizado por Carme Torres y Roser Valls. Capítulo V: Ilusión, esfuerzo y continuidad realizado por Virtudes Rodero, Carme Vives, Roser Valls, Carme Torres, Aurora Roldán y Anna Ramió. Capítulo VI: Perspectiva y aportación para avanzar, realizado por Roser Valls.

Tercera parte: Naturaleza de los cuidados y valores y actitudes de las enfermeras durante la guerra y el exilio. Capítulo VII: Naturaleza de los cuidados de enfermeras realizado por Anna Ramió, Almerinda Domingo y Carmen Domínguez-Alcón. Capítulo VIII: Valores y actitudes desarrolladas por las enfermeras realizado por Anna Ramió, Roser Valls y Carme Torres. Capítulo IX: Exilio de las enfermeras catalanas: percepciones y experiencias, realizado por Virtudes Rodero y Carme Vives. Conclusiones y bibliografía.

FOTO 3 Alegría Royo con una compañera en el Hospital de Cataluya de Lleida. Antònia Palacín con un niño. Cándida Sala en Tremp

Enfermeras en la Segunda República
Durante siglos, en España, fue habitual que la actividad cuidadora de los centros sanitarios públicos y privados estuviera en manos de congregaciones religiosas competentes. En el territorio catalán, a finales del siglo XVIII, en el Hospital de la Santa Cruz de Barcelona los cuidados de enfermería estaban a cargo de los Hermanos Enfermeros de la Caridad y las Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz. En el mismo periodo, en el Hospital de Santa María de Lleida, contemporáneo del de la Santa Cruz, fue la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl la que asistió y gestionó los cuidados hasta finales del siglo XX.

La valoración profesional de los cuidados de enfermería ofrecida por las órdenes religiosas, inspiradas en la caridad, obediencia, abnegación y sacrificio, ha sido discrepante. Para Hernández Conesa (1995), “la atención a los enfermos era sentida como una buena obra, como una acción de beneficencia, más que como respuesta al derecho de las personas a tener una sanidad digna”. En cambio, Gloria Gallego (2007) destaca la valiosa “aportación sociosanitaria de las religiosas de San Vicente de Paúl en la Mallorca del siglo XIX; sus cuidados de higiene, prevención y educación sanitaria podrían haber contribuido a mejorar la morbimortalidad de los habitantes del territorio donde estas religiosas realizaron actividades de docencia y asistencia. Las Hermanas contribuyeron a alcanzar el paradigma de bienestar de la ilustración: “la felicidad” de los mallorquines, tal como quería su ilustrado fundador, mediante su labor de enseñanza y en la provisión de cuidados”.

Relatos Bibliográficos
Ana Viñas Puig “Quería empezar a volar y me cortaron las alas”.
Carme Barrul Torrella “Valentía y determinación”.
Ramona Gurnés i Costa “Asistencia y gestión”.
Alegría Royo Grañena “Futuro truncado”.
Victoria Santamaría Palacios “Y surgió el amor”.
María Sans Moyà “Realidad y ficción”.
Emilia Santaolalla Colomina “Deber cumplido”.
Carme Casas Godessart “A pesar de la oposición familiar”.
Guadalupe Cussó Mendia “A pesar de las dificultades externas”.
Antònia Palacín Roqué “Altruismo”.
Pilar de Viala Barrera “Deber humanitario”.
Cándida Sala Llanes “Adelantada a su tiempo”.
Trinidad Gallego Prieto “Más allá de la profesión”.
Doctor Moisès Broggi Vallès “Visión externa de complementariedad”.

FOTO 4 Sanatorio del Montseny. Estudiantes enfermeras de la Cruz Roja

Algunas Conclusiones
La información obtenida sobre la atención sanitaria durante la Guerra Civil muestra la invisibilidad de las enfermeras y confirma la escasa existencia de obras escritas que den noticias de su labor. En los últimos años se ha acrecentado el interés en recuperar la memoria histórica, y algunas obras publicadas reflejan, de forma directa o indirecta, el trabajo enfermero durante la guerra.

Los testimonios recogidos confirman el avance que representó la República en el desarrollo del papel social de la mujer en general y de la mujer enfermera en particular, y el retroceso en sanidad y en el desarrollo de la profesión enfermera que supuso la dictadura. La Segunda República propició mejoras notables  en la situación de la mujer en cuanto al principio de igualdad de derechos con el hombre, en educación, situación laboral, familiar y matrimonial. La sanidad republicana aspiraba a ofrecer una atención orientada hacia la salud y la prevención, basada en el principio de equidad, con el fin de satisfacer las necesidades tanto curativas como profilácticas de la población.

Por primera vez en sus vidas, muchas personas pudieron disfrutar de cobertura sanitaria gratuita. Se despenalizó el aborto y se educó a la población sobre el control de natalidad y la prevención de enfermedades diversas a través de propaganda sanitaria. La profesión enfermera, como práctica eminentemente femenina, se benefició del ideario de la Segunda República y alcanzó grados notables de profesionalización en el ámbito comunitario de Salud Pública.

Cuando estalló la Guerra Civil, los cuidados en los centros sanitarios continuaban, en su mayoría, en manos de religiosas. Pero se vieron obligadas a abandonar sus puestos de trabajo debido al anticlericalismo de las izquierdas y las clases populares inspirado por el nuevo orden revolucionario.

En Cataluña, las consecuencias de la Guerra Civil se apreciaron desde el inicio, con el aumento de asistencia sanitaria en las ciudades. El conflicto bélico entró en Cataluña por Lleida, permaneciendo el frente en tierras catalanas durante nueve meses.

En el frente y la retaguardia, se instalaron hospitales de sangre, donde las enfermeras españolas y extranjeras de las Brigadas Internacionales mostraron gran competencia, valor y solidaridad. La organización sanitaria dependiente de la Generalitat fue rápida y eficaz en los métodos de tratar heridas, montaje de hospitales de sangre y evacuación de heridos.

El déficit de personal para atender las necesidades sanitarias de guerra propicio la aparición de mujeres enfermeras de distintos grados de formación: Enfermeras Tituladas, Enfermeras con título de guerra, Ayudantes y Auxiliares de enfermera, Enfermeras Prácticas, Enfermeras Voluntarias, Damas enfermeras de Cruz Roja y Enfermeras Internacionales. Estas últimas, competentes profesionalmente, vinieron a ayudar a la causa republicana y dejaron testimonios escritos de sus experiencias en nuestro país, testimonios que muestran la gran labor de ayuda que realizaron y su solidaridad.

Como no había enfermeras tituladas ya que eran escasas se crearon unos cursos especiales para formar “enfermeras de guerra”, que eran un numeroso grupo de jóvenes que debían seguir un curso de seis meses y superar un examen “especial” en la Facultad de Medicina de Barcelona.

Ambos grupos de enfermeras trabajaron donde se las envió, atendiendo tanto a soldados heridos como a la población civil, que padecía las enfermedades habituales o heridas por bombardeos o disturbios.

FOTO 5 Curso de divulgadoras sanitarias. Cândida Sala en el hospital en Tremp. Cueva de la Bisbal de Falset que se convirtió en hospital. Doctores Pueyo, Tornel y Cândida Sala.

El tercer grupo de enfermeras auxiliares, ayudantes o prácticas, eran voluntarias muy jóvenes, a menudo de 16 y 17 años, que querían ayudar y se incorporaban a un centro sanitario, principalmente para apoyar  a las enfermeras profesionales. En los hospitales de sangre se las enseñaba a realizar los cuidados básicos, aunque las tareas que desempeñaban eran diferentes de un hospital a otro. La formación la recibían de médicos jóvenes, normalmente por la tarde, cuando no había tanto trabajo. Estas jóvenes no obtuvieron ningún diploma acreditativo. Su práctica se desarrolló en los centros sanitarios existentes y en aquellos que se instalaron provisionalmente en conventos, escuelas, balnearios, trenes-hospital, hogares infantiles, ambulancias e incluso en una cueva-hospital. Estos centros estaban cerca del frente y en la retaguardia. Los hospitales de sangre cambiaban de ubicación, siguiendo el frente de batalla. Se organizaban con mucha rapidez, porque de la atención precoz dependía la salvación de los heridos. Las primeras curas las hacían los propios soldados (camilleros y médicos).

Las 13 enfermeras entrevistadas nos muestran un amplio abanico de alternativas de formación durante la Guerra Civil. Las enfermeras nos relatan su visión del tipo de formación que recibieron. Se examinaron en la Facultad de Medicina de Barcelona, aunque solamente una de ellas recibió formación reglada. Trabajaron con mucha dedicación y competencia profesional, realizando las actividades propias de las enfermeras tituladas.

La práctica enfermera, desde la perspectiva de sus propias protagonistas, se realizaba en turnos extensos, que se intensificaban tras los bombardeos o las batallas. Disponían de escasos recursos materiales, carencia que superaban con un ingenio y creatividad extraordinarios. Los cuidados eran de carácter técnico, de ayuda a las actividades de la vida diaria, de vigilancia y especialmente de acompañamiento, consolando a los enfermos tristes y deprimidos, o junto a los moribundos. Estas enfermeras nos cuentan, con emotiva ternura, la muerte de jóvenes lejos de su tierra y de su familia, cómo serenaban a estos jóvenes moribundos y cómo se organizaban para que tuvieran una cama donde poder morir con dignidad.

No tenían tiempo para cuidar de sí mismas ni de dormir, comiendo las famosas “lentejas con carne”, es decir, con gusanos. Soportaban los bombardeos, que las llevaban a refugiarse bajo las camas o junto a las paredes maestras. Las experiencias vividas por estas mujeres enfermeras son muy similares en los dos bandos. Se detecta su actitud cuidadora hacia la población y los soldados heridos, sin tener en cuenta su adscripción política. Asimismo las experiencias narradas por las enfermeras de las brigadas internacionales, que eran profesionales preparadas y de países más desarrollados que España, coinciden con las de las enfermeras catalanas. Además ambos colectivos se tratan con cariño y respeto mutuo.

FOTO 6 Cándida Sala con voluntarias de Tremp. Guerra Civil 1938-1939

A lo largo de estas páginas hemos podido corroborar la importante labor asistencial de las enfermeras como miembros fundamentales del equipo sanitario. Fueron mujeres que supieron dar respuesta a las necesidades sociales en aquel contexto bélico, tuvieron plena conciencia del momento histórico que les tocó vivir y desarrollaron su papel social con responsabilidad. La función asistencial fue la más extensamente ejercida, seguida de la función de gestión y de docencia. Cuidaron a la población civil y a los soldados heridos, en un contexto de peligro, miedo, inquietud, angustia y temor por su vida y la de sus familias. Cuidaron con entereza, transmitiendo seguridad y recurriendo a técnicas creativas que paliaran los escasos recursos. Experimentaron nuevas formas de cuidado, transmitiendo a las nuevas generaciones el valor de la excelencia en el cuidar.

Acompañaron en la vida y en la muerte, y en los momentos finales de sus pacientes supieron estar junto a ellos, dando importancia al acompañamiento de forma que la persona no muriera sola, haciendo el papel de novia, hermana, madre o esposa. Formaron a muchísimas mujeres que se ofrecieron voluntarias para cuidar a los enfermos y heridos.

Sabemos que fueron muchas más las enfermeras de guerra, y a todas ellas hacemos extensivo nuestro reconocimiento por la gran labor realizada.

Creo que es necesario leer este magnífico libro donde nuestras compañeras, a través de testimonios y relatos biográficos, nos cuentan una parte muy importante de nuestra historia enfermera. En tiempos difíciles; como fue la Guerra Civil (una guerra sangrienta entre hermanos), queda demostrado el buen hacer de las enfermeras y como se convirtió en un colectivo imprescindible, tanto por su trabajo en los hospitales como por su responsabilidad social.

Fotografías, escaneadas del propio libro

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

viernes, 26 de junio de 2015

HISTORIA DEL CUIDADO Y DEL PAPEL DE LA ENFERMERÍA DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. ESPAÑA Y PAÍS VASCO



FOTO 1 Idoia Martín Ugalde. Portada de su trabajo de fin de grado

AUTORA: Idoia Martín Ugalde. Trabajo de fin de grado.
Azafata y promotora: Convecciones en el BEC y diferentes eventos. Auxiliar de Enfermería: Consultas: ginecología, cardiología, cirugía cardiovascular, oftalmología, otorrinolaringología del 2005 al 2010.
Septiembre 2011 a Junio 2015 en Osakidetza, Vizcaya
Estudiante de Enfermería: Traumatología (Hospital San Eloy); Maternidad (Hospital Universitario de Cruces); Quirófano, Urgencias, Respiratorio (Hospital Universitario de Galdakano); Atención Primaria (Kalero- San Miguel de Basauri) y Socio-Sanitario (Birjinetxe IFAS).
2003-2005 Instituto de Formación Profesional Cruz Roja en Bilbao, Vizcaya. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería
2009-2011 Instituto de Formación Profesional Cruz Roja en Bilbao, Vizcaya. Técnico Superior de Laboratorio en Diagnóstico Clínico
2011-2015 Universidad Pública Vasca (EHU/UPV) en Leioa, Vizcaya. Escuela Universitaria de Enfermería de Leioa. Graduado de Enfermería.

RESUMEN:
La labor cuidadora es conocida desde la antigüedad y así lo demuestran los estudios realizados. En el transcurso de la historia ha existido una evolución en el concepto de la salud-enfermedad. Y a su vez la enfermería ha sufrido trasformaciones importantes, situándose hoy en día en la posición en la que se la conoce. Diferentes acontecimientos favorecieron ésta evolución, como los conflictos bélicos.

Por ello se realiza un estudio durante la Guerra Civil Española (1936-1939), para conocer la situación de la enfermería en la época, los cuidados que ofrecieron las/los enfermeras/os, la importancia de la colaboración social para la realización de estos cuidados y el consecuente beneficio de todo ello. Dedicando una sección al País vasco.

Se realiza una revisión bibliográfica recurriendo principalmente a fuentes primarias para la obtención de documentación. Dando como resultado, un estudio histórico de carácter analítico-sintético.

Se obtiene como resultado una visión global de la labor cuidadora de enfermeras/os, del voluntariado y de la ayuda internacional en el transcurso del conflicto. Destaca la importancia de la formación, la disciplina, los reglamentos y guías. Resulta imprescindible señalar el importante papel que desarrolló la Cruz Roja durante todo el conflicto.

El conocimiento sobre el importante papel de la enfermería y los cuidados aplicados durante la guerra, contribuye a una reflexión personal de la importancia que éstas tuvieron, y demuestra la necesidad de una indagación más profunda y amplia.

Palabras Clave (MeSH): Guerra Civil Española, enfermería, enfermeras, historia, enfermería militar, cuidados, Euskadi, País Vasco.

Tabla 1. Definición de palabras clave MeSh en PudMed
“Military Nursing” (enfermería militar): la práctica de la enfermería en entornos militares
“Nursing” (enfermería): el campo de atención de enfermería referido a la promoción, mantenimiento y restauración de la salud
“Care” (cuidados): la definición de elección es ¨nursing care¨, atención a los pacientes por parte del personal del servicio de enfermería

ABSTRACT:
The job of care provider is known since ancient times, and so it is proved by different studies. The concept of health-sickness has underwent an evolution through history. And nursing has evolved just the same to what it is today. Different turning points pressed this evolution, such as war times.

And that is why during Spanish Civil War (1936-1939), a study was carried out to clarify the situation of nursing at the time, the care services provided by nurses, the importance of social assistance for the purpose of this services and the benefit provided by it all. One of the chapters in this study paid special attention to Basque country.

Due to the lack of information, the documents were obtained from many different sources, resulting in a general study that does not meet all that was expected, just a global vision of the assistance provided by nurses, voluntaries and international help during the conflict. The study highlights the formation, discipline, rules and guides.

The knowledge of the important role of nursing and the cares applied during the war invite to a personal reflection on what they meant, and prove the necessity of a further and more ample investigation on this subject.

Keywords: Spanish Civil War, nursing, nurses, history, military nursing, cares and Basque country.

Table 1. Definition MeSH keywords in PudMed
“Nursing”: The field of nursing care concerned with the promotion, maintenance, and restoration of health.
“Nursing care”:  Care given to patients by nursing service personnel.
“Military Nursing”: The practice of nursing in military environments.

FOTO 2 Tabla 1. Enfermeras y heridos San Sebastián 1937

AGRADECIMIENTOS:
Para la elaboración de la presente Revisión Bibliográfica no sólo se ha dedicado un gran esfuerzo y dedicación personal, sino que también de manera directa e indirecta varías personas han contribuido a la elaboración de éste, por ello la realización de éste apartado.

En primer lugar, agradecer a mi familia, amigos y en especial a mi pareja Iñaki Del Tío, su paciencia y apoyo moral en el transcurso de éste proceso.

En segundo lugar, a los enfermeros Manuel Solórzano y Vanessa Estéfano, el primero por la información facilitada para el estudio y debido a la accesibilidad que ha demostrado siempre, y el segundo por la ayuda brindada,  su disponibilidad y amistad. Del mismo modo a Begoña Madarieta por la atención mostrada y por la documentación aportada.

Y por último y no menos importante a mi tutora Maite Feito, ya que me ha orientado y asesorado durante todo el proceso, y ha demostrado siempre una gran paciencia y disponibilidad.

ÍNDICE:
1. INTRODUCCIÓN
2. OBJETIVOS
2.1 General
2.2 Específicos
3. METODOLOGÍA
3.1 Criterios de inclusión y exclusión
3.2 Limitaciones del estudio
4. RESULTADOS
4.1 Estado Español
4.1.1 Situación de la enfermería antes de la guerra civil española
4.1.2 Guerra civil española y el papel de la enfermería en ambos bandos
4.1.3 Formación de la enfermería durante el conflicto bélico
4.1.4 Profesionales sanitarios y no sanitarios dedicados a las labores del cuidado
4.1.4.1 Brigadas Internacionales
4.1.5 Heridas de guerra y patologías frecuentes
4.1.5.1 Cuidados de enfermería al herido y enfermo
4.1.5.2 Semejanza de los cuidados descritos por Florence Nightingale con los cuidados en la guerra civil española
4.2 País Vasco
4.2.1 Formación de enfermería
4.2.2 Cuidados de enfermería en los diferentes lugares de actuación
4.2.3 Peculiaridades
5. DISCUSIÓN
6. CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
ANEXOS

1. INTRODUCCIÓN
Es conocido que el arte de cuidar procede de tiempos en los que todavía no existía la escritura (1), pero gracias a los estudios ejecutados en el campo de la paleopatología (ciencia que estudia el desarrollo de la enfermedad durante la historia y cómo las poblaciones se iban adecuando a las variaciones que surgían en su ámbito), podemos reforzar la idea de que las enfermedades ya eran conocidas en periodos anteriores a la prehistoria, y por lo tanto se puede deducir que la labor de cuidar procede de tiempos remotos (2).

En el inicio de la historia han existido creencias de que tanto la salud como la enfermedad, se encontraban estrechamente relacionadas con lo sobrenatural, con lo divino, etc. Es en el mundo grecolatino cuando comienzan a realizarse unos cuidados basados en un concepto de enfermedad racional (2).

Con la presencia del cristianismo el desarrollo de la labor de cuidar, pasa a considerarse un deber sagrado y adquiriere un enfoque humanitario, surgiendo así los hospitales, las órdenes militares hospitalarias, etc.(2).

El Renacimiento caracterizado por una incesante actividad intelectual y racional ideó espectaculares avances científicos, que influyeron en los cuidados. No será hasta el siglo XIX, debido a los cambios producidos en la sociedad y a un mayor conocimiento de la ciencia médica, cuando haya una sensibilización de la asistencia sanitaria. Es en esta etapa también donde comienza la profesionalización de los cuidados, gracias entre otros a Florence Nightingale (2ª) y al matrimonio Fliedner (2b).

Florence Nightingale, enfermera británica, de familia acomodada. Fue pionera en la profesionalización de la enfermería. Creo una disciplina propia y escribió sobre ella, organizó las enseñanzas, precursora de investigación en enfermería, estructuró militarmente el cuerpo de enfermeras, inició la utilización de la estadística, epidemiologia e higiene (2a).

Matrimonio Fliedner, en un principio se dedicaron al cuidado de presos y posteriormente al cuidado de enfermos. Creando un hospital que disponía de una escuela de formación para enfermeras, enfocado a las diaconisas (diaconisas de Kaiserwerth), ésta sirvió de modelo para las siguientes escuelas del siglo XX (2b).

FOTO 3 Matrimonio Fliedner. Diaconisas de Kaiserswerth. Florence Nightingale

La investigación de este trabajo se centra en el estudio de la labor cuidadora de la enfermera en la Guerra Civil Española (1936-1939), así como de las personas (profesionales sanitarios y no sanitarios) que dedicaron su vida a los cuidados.

El estudio se realiza en un principio de una manera generalizada en el territorio español y posteriormente se dedica un apartado a los cuidados de enfermería en el País Vasco, concretamente en las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa.

Estos cuidados, ya fueron introducidos por las órdenes militares hospitalarias con las siguientes pautas: el valor de  los uniformes, la necesidad de un sistema organizado y jerarquizado de la enfermería, reglas para implantar y ofrecer los cuidados y el traslado de los heridos (2).

La contienda bélica en España fue una etapa oscura de su historia y como consecuencia de ello nos encontramos ante una dispersión documental a la hora de establecer un estudio en cualquier campo de investigación, esto ha dificultado en parte la realización de esta revisión bibliográfica.

La profesión de la enfermería en España antes de la Guerra Civil Española no gozaba de un reconocimiento por parte de la sociedad, quedando ésta profesión desplazada a un segundo plano, frente a las de practicante y matrona. El conflicto bélico trajo consigo cambios en esta situación debido a la gran demanda de enfermeras necesarias para satisfacer las necesidades de los enfermos y heridos (3).

Al finalizar la guerra adquirió una mayor relevancia el papel de las enfermeras elevándose así su estatus en la sociedad. Muchas de ellas fueron condecoradas por su gran labor durante el conflicto. De esta manera comenzaría un desarrollo de la profesión, mejorando y aumentando los conocimientos enfermeros (3).

Por todo ello destaca la importancia de la realización de este estudio, al ser un tema relativamente poco explorado y dada la gran repercusión que ha tenido en la profesión.

En el año 1952, acontece uno de los hechos más importantes para nuestra historia, la unificación de los estudios de matrona, practicante y enfermera, en una sola titulación: como Ayudante Técnico Sanitario (ATS). Gracias a esta nueva acreditación, la profesión enfermera consigue una elevación del nivel profesional y un aumento de la formación con las especializaciones (2).

En 1977, se produjo otro de los grandes y ventajosos sucesos para la enfermería, la integración de los estudios de enfermería en las universidades, esta titulación tendría como nombre, Diplomado Universitario en Enfermería (DUE); que cualificó a los profesionales hacia una atención más integrada dirigida a los cuidados, con una representación más definida y significativa dentro de un equipo multidisciplinar, con una preparación enfocada tanto a la atención hospitalaria como al ámbito comunitario y unos estudios orientados hacia una perspectiva científica (2).

Actualmente, con la integración de la enfermería en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), los profesionales obtienen el título de grado, pudiendo optar al finalizar los estudios a un master y doctorado (2).

Como consecuencia de lo anteriormente narrado, se puede observar cómo la profesión de enfermería poco a poco ha ido evolucionando a lo largo de los años, dando como resultado un amplio abanico de posibilidades formativas. Consiguiendo así un reconocimiento de la misma, consagrándose como una disciplina propia y teniendo una repercusión positiva en la calidad asistencial.

2.- OBJETIVOS:
Surge la hipótesis: influencia positiva del conocimiento histórico para la profesionalización de enfermería, basándose en el papel de ésta y la aplicación de los cuidados durante la Guerra Civil Española. Para ello se plantean los siguientes objetivos.

2.1 General:
Evidenciar la importancia de la enfermería y los cuidados aplicados en la Guerra Civil Española en la sociedad.

2.2 Específicos:
Conocer la situación de la enfermería así como las personas que participaron en los cuidados durante la Guerra Civil Española.

Mostrar los cuidados de enfermería prestados en la Guerra Civil Española en el territorio español y País Vasco (Vizcaya y Guipúzcoa).

3. Metodología:
El estudio de la revisión bibliográfica comienza el 31 de octubre del 2014 y finaliza el 14 de mayo de 2015. Con toda la información obtenida de diferentes fuentes, se efectúa un estudio histórico de carácter analítico-sintético, realizando una selección de toda la información a través de la lectura de manuscritos, de artículos derivados de fuentes orales, publicaciones, documentación personal confidencial, biografía y una tesis doctoral.

FOTO 4 Tabla 2 y tabla 3

En primer lugar, se realiza una lectura crítica de tres manuscritos, con la finalidad de adquirir los conocimientos necesarios de la historia y poder fijar los objetivos, dos de ellos se encuentran referenciados en la bibliografía.

Posteriormente, se procede a comprobar la evidencia entre las tres fuentes, por lo que se realizan dos tipos de críticas, una externa y otra interna (Tabla 2 en anexos) (1), concluyendo que son fiables.

Finalmente, se seleccionan dos de los tres manuscritos descartando uno de ellos por ser el menos actual y reflejarse los mismos datos en los otros dos libros, siendo éstos más recientes.

Gracias al estudio se observa una gran labor de la enfermería en los conflictos bélicos donde tiene una representación significativa. Por lo que se fijan los objetivos comentados en el apartado anterior.

Al marcar los objetivos se realiza una búsqueda utilizando las siguientes palabras clave (definición MeSH), en las bases de datos: Guerra Civil Española, enfermería, enfermeras, cuidados, historia, history, nursing, care, spanish civil war, military, Euskadi, País Vasco. Estas palabras fueron combinadas con los operadores boléanos ¨and¨ y ¨or¨. Se realiza una búsqueda de forma general de la documentación examinando los resúmenes de distintas fuentes.  Se consultaron diferentes bases de datos (Tabla 3), obteniéndose escasos resultados y se seleccionaron los artículos que se ajustaban a los objetivos marcados, con un total de 30 artículos escogidos para el estudio.

Otras bases de datos consultadas en las que no se han encontrado resultados: Biblioteca Crohane Plus y Cuidatge.

Se realizaron búsquedas en diferentes páginas web y también se incluyó una biografía (Tabla 4), obteniéndose un total de 47 resultados para el estudio.

Otras: Se consulta el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el Archivo Municipal de Bilbao, sin éxito.

Para  la recopilación de más información se acude a los siguientes lugares:
Hospital de Basurto (Bilbao): se solicita información de la labor de  enfermería en la contienda bélica, por ser uno de los hospitales de la época que atendieron a los heridos. Dicha información no está disponible puesto que en la reforma que tuvo el hospital, la documentación fue enviada a la Biblioteca del Gobierno Vasco en Vitoria.

Casa de la Misericordia (Bilbao) y Centro de formación profesional de Cruz Roja (Bilbao): sin resultados.

Biblioteca del Gobierno Vasco (Vitoria): vía email se contacta con la  persona encargada del archivo de la biblioteca y se solicita dicha información. Envía un email con los archivos de interés de los que se escogen 11 documentos (carpetas) de 28. Para poder acceder a esos documentos hay que rellenar un formulario justificando el estudio de éstos y registrarse como investigador, puesto que es información confidencial.

Se acude a Vitoria y se realiza el estudio, cada documento tiene a su vez distintos escritos, registros, cartas personales, documentos legislativos, etc. Debido al poco tiempo disponible y al no poder utilizar ninguna tecnología por la confidencialidad de la información, se realiza una búsqueda rápida seleccionándose 6 documentos (carpetas) y se solicita fotocopia de ellos para ser estudiados posteriormente con más detenimiento. Finalmente, tras el estudio exhaustivo de la documentación se seleccionan (2).

Se consulta con Begoña Madarieta (Museo UPV), para el asesoramiento del trabajo y aporta 3 documentos al estudio, de los que se escogen 2 (BOPV/Base de datos), uno de ellos de gran interés al aportar información relevante.

Se contacta con Manuel Solórzano (enfermero implicado en la historia de la enfermería y trabajador del Hospital Donostia), el cual facilita una gran cantidad de información de trabajos personales publicados en el “Blog Enfermería Avanza, y como se ha indicado en la tabla 2 de esos trabajos se escogen 41.

Asociación Sancho Beuko: tras la solicitud de la información a estudiar, facilitan 3 documentos de los que no se escoge ninguno puesto que ya se han obtenido de otras fuentes.
Una vez recopilada toda la información de interés se estipulan los criterios de inclusión y exclusión, para realizar la elección final de los artículos (Tabla 5). Con un total de 30 documentos, se procede a la realización de los resultados de la revisión bibliográfica.

3.1 Criterios de inclusión y exclusión:
Inclusión: acorde a los objetivos marcados. Documentación de años anteriores a 2005 que aporte información que no haya sido aportada por otros documentos más actuales.

Exclusión: en principio anterior a 2010, al obtenerse escasos resultados se amplía el límite entre los años 2005-2010.

3.2 Limitaciones del estudio:
En ocasiones no se ha podido acceder a los artículos. A esto se le añade que se han tenido dificultades en la obtención de la documentación en el propio territorio (País Vasco). También ha habido problemas en la búsqueda de la información en las bases de datos, como escasez de artículos o al no ajustarse a los objetivos. Además, la  información se encontraba muy dispersa y esto dificultaba la recopilación y estructuración de ésta. Añadiendo a lo anteriormente comentado, en muchos de los artículos no había resúmenes por lo que se procedió a la lectura de todo el texto para saber si la información tenía valor para el estudio. Del mismo modo que no se obtuvieron muchos artículos superiores o iguales a 5 años y los que lo eran en muchas ocasiones no se ajustaban a los objetivos, por lo que hubo que ampliar el periodo de la búsqueda.

4. RESULTADOS:

4. 1 Estado Español
4. 1. 1 Situación de la Enfermería antes de la Guerra Civil Española:
Es importante el conocimiento previo de la situación en la que se encontraba la enfermería en España antes de la contienda bélica, para así comprender mejor su situación a lo largo del estudio.

Situación legal de la enfermería: en los años comprendidos entre 1857-1953, las titulaciones de matrona, practicante y enfermera convivieron a la vez.

FOTO 5 Casino de Madrid habilitado como Hospital de Sangre en la Guerra Civil

La de practicante, fue legislada en la ¨Ley de Instrucción Pública el 8 de septiembre de 1857¨. Posteriormente,  hubo una nueva legislación en referencia a los practicantes y las matronas, recogida en noviembre de 1861 donde dicha aprobación legal permitió el ejercicio de las dos profesiones. Pero no fue hasta 1915, cuando se encuentran menciones legislativas referentes a la profesión de enfermería, en la ¨Real Orden del 7 de mayo¨. Ésta legislación se logró gracias a las continuas reclamaciones que efectuaron las Hermanas de La Caridad para la regulación de la profesión, de esta manera todas las mujeres pudieron acceder a la formación (3).

Primera escuela de enfermería: fue fundada por el Dr. Federico Rubio y Gali (1827-1902) éste creo el “Instituto Quirúrgico y de terapéutica Operatoria” con el nombre de “La Escuela de Santa Isabel de Hungría (Madrid, 1896)”. El modelo que se escogía como ejemplo en esa época era el  británico y dicha escuela continúo esa línea. Fue la primera escuela laica en España y se creó antes de la regulación de la profesión en 1915 (4).

Las alumnas podían encontrarse en régimen interno o externo y el reglamento disponía de pequeñas diferencias dependiendo de si estaban en un régimen u otro, pero ambas recibían la misma formación, dos años. Se las exigía cumplir una serie de requisitos y aprendían conocimientos (tabla 6) (4).

Los pasos de esta escuela fueron seguidos por otras escuelas (tabla 7). Las matronas se formaban en sus correspondientes escuelas que se encontraban vinculadas a los hospitales de maternidad. El centro Santa Isabel de Hungría fue destruido en la guerra civil española (4).

Situación de la enfermería en la II república (1931-1939): supuso el primer estado íntegramente democrático español, hasta el año 1939 cuando el bando sublevado entra al poder. El gobierno republicano realizó una gran cantidad de reformas, pero la más destacable en nuestro ámbito es la sanitaria (5). Se intentó propulsar un sistema de sanidad público, para las personas con pocos recursos económicos y en cuanto a la enfermería existía una pretensión para el cambio (6). En ésa época, hubo una importante progresión de la mujer (7) y se cree que coexistió una relación entre el progreso en materia de sanidad y los intentos de las mujeres por transformar su situación social y ser productivas (5).

Éstas a través de la enfermería vieron la oportunidad para demostrar todas éstas cualidades (7). Por lo que entre los años 1915-1936, la profesión de enfermería estuvo repleta de transformaciones y se instauraron escuelas de enfermería por todo el país, mencionadas anteriormente. Los estudios se componían de dos o tres años y los médicos eran los encargados de impartir la docencia, pero ésta se realizaba de una manera desorganizada, además las prácticas realizadas no eran supervisadas y se encontraban condicionadas al ámbito quirúrgico. No en todos los casos fue así, por ejemplo en la Escuela de Enfermeras de la Casa de Salud de Valdecilla, tenían profesoras bien formadas. Se cree que esto fue debido a no disponer de profesionales que tuvieran claros los conceptos en los que se tenía que basar una escuela de enfermería, como consecuencia la formación fue insuficiente (5). En los colegios, se instauró un juramento parecido al de los médicos en las escuelas de medicina, el “Juramento Nightingale”. Se entendía que las mujeres eran las personas más idóneas para desarrollar el papel de enfermería dentro de los hospitales y fuera de ellos las enfermeras visitadoras. Normalmente, los hombres no se encontraban dentro del hospital, se dedicaban a tareas más independientes y técnicas, a excepción de los practicantes que se dedicaban al cuidado, esta situación difería de la del resto de Europa, siendo una peculiaridad propia de este país (6).

Enfermeras Visitadoras Sanitarias: durante el siglo XX, se crearon escuelas con unas características auxiliares sanitarias y docentes como la “Escuela Nacional de Puericultura (1923)”, del reglamento de ésta en 1925 surgió la “Escuela Nacional de Sanidad” y en 1932 se creó el proyecto de la “Escuela Nacional de Enfermeras Visitadoras Sanitarias” (5). La primera promoción de Visitadoras Puericultoras”¨ fue en el año 1926 de la “Escuela Nacional de Sanidad”. Para el acceso a esta institución se las exigía como requisitos tener el bachillerato, ser maestras o acceder mediante un examen. La “Escuela de Sanidad”, tuvo una reforma en 1932, efectuando así tres funciones, la primera como “Escuela Técnica”, la segunda como “Instituto de Higiene” y el último como “Centro de Investigación”.

De esta manera entre los años 1930-1935, se formaron a enfermeras como “Enfermeras Visitadoras”, se especializaron, se comprometieron a modernizar la Sanidad Pública Española, colaboraron en gran medida en el proyecto de creación de la “Escuela Nacional de Enfermeras Visitadoras Sanitarias y se estructuraron en la “Asociación profesional de Visitadoras Sanitarias en 1934, creada y fundada por Mercedes Milá (7a), que creó también la revista “La Visitadora Sanitaria”. En ella se recoge la intención de promover las acciones dirigidas al progreso de la salud pública a acrecentar el conocimiento de las enfermeras, y a colaborar con las autoridades públicas para el avance en la profesionalización (7).

Mercedes Milá Molla, propulsó, inspeccionó y organizo la enfermería. Lucho por sacar de la difusión y del estancamiento a la profesión (10). Fue presidenta de las “Visitadoras Sanitarias” (7) y durante la guerra fue nombrada “Inspectora General de Servicios Femeninos Hospitalarios(1937) de la zona nacional (10) (7a).

FOTO 6 Mercedes Milá Molla

En 1932, surge el proyecto de Escuela Nacional de Visitadoras Sanitarias (5), cuya apertura estaba prevista para diciembre de 1935. Para la enseñanza de las futuras “Visitadoras Sanitarias” era necesario disponer de profesoras competentes, puesto que un estudio realizado en 1931, por F. Elisabeth Crowell en los diferentes centros de formación en España, concluyó que la profesionalización de la enfermería era muy deficiente. Por éste motivo las enfermeras tuvieron que irse a formar al extranjero y esto se pudo llevar a cabo gracias a un convenio firmado entre la Escuela Nacional de Sanidad con la Fundación Rockefeller, ésta ofertó a 14 enfermeras una beca para formarse como profesoras en Estados Unidos (7).

Pero el proyecto de la “Escuela Nacional de Enfermeras Visitadoras Sanitarias”, se vio truncado por el estallido de la guerra civil española, además en el año 1938, se dictó una Real Orden de inhabilitación para ejercer la profesión de enfermería fuera de los centros asistenciales (7). Las “Enfermeras Visitadoras” fueron determinantes y en la república se encontraron en su momento más culminante (6).

4. 1. 2. Guerra Civil Española y el papel de la Enfermería en ambos bandos:
Como consecuencia del estallido de la guerra civil española (1936-1939), todo el personal sanitario fue militarizado, aun así, debido a la gran necesidad de personal se procedió a la militarización de los civiles, en su gran mayoría mujeres, a las que se las formó a través de unos cursillos intensivos, aunque a veces insuficientes(8).

Enfermería en cada una de las zonas: se distinguieron dos áreas geográficas, cada una organizaba sus servicios sanitarios y tenían sus propios ministerios (3).

Región considerada nacional: en este bando las mujeres se encontraban más encaminadas a las labores del cuidado (9), por lo que muchas de ellas se formaron como enfermeras (Tabla 8) (3). Es destacable el hecho de que la iglesia formase parte de la ideología nacionalista, ya que estos cedieron sus conventos (hospitales de sangre) y ayudaron a que la asistencia sanitaria estuviera realizada por enfermeras religiosas cualificadas, además, gran cantidad de mujeres se ofrecieron a las autoridades para colaborar en lo necesario, muchas cooperaron con las Hermanas de la Caridad. Gran cantidad de órdenes religiosas, (Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Hermanas de San José, etc.), colaboraron realizando importantes labores asistenciales, la mayoría tenía una gran experiencia en ello, aunque algunas no tenían ningún tipo de formación ni práctica anterior, pero pronto la adquirieron (10).

Como consecuencia de la gran demanda de enfermeras para atender a las necesidades, el Inspector General de Sanidad Militar estableció que cualquier mujer voluntaria (con o sin titulación) podía dedicarse a las labores propias de la enfermería. Esto trajo graves consecuencias en los cuidados, debido a la falta de cualificación. Así en la “Orden 2 de noviembre de 1936, se estableció que ninguna persona que no estuviera en posesión del título correspondiente o en su defecto de un certificado de la Cruz Roja, Facultad de Medicina o Casa Salud de Valdecilla podría ejercer como enfermera. Por lo que estas mujeres pasaron a realizar labores no-profesionales. El “BOE publicado el 24 de abril de 1937 creo la titulación de las “Damas Enfermeras”, a través de cursillos realizados por la “Falange Española Tradicionalista” (FET) y las “Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista” (JONS), capacitándolas para colaborar en las tareas del cuidado como auxiliares de las enfermeras con titulación, este título perdería su validez al finalizar la guerra (3).

En 1937, surge la “Inspección General de Servicios Femeninos Hospitalarios”, unificando a todos los profesionales femeninos y se proclama a Mercedes Milá Nolla, encargada de todas éstas mujeres (enfermeras tituladas, auxiliares y voluntariado) que prestaban asistencia en los hospitales. El jefe de Sanidad Militar y las autoridades militares la posibilitaron todo lo necesario para que pudiese llevar a cabo su cometido (10).

Región Republicana: en el comienzo de la guerra civil,  hubo una gran demanda de enfermeras, pero había una gran escasez de éstas, ya que eran las religiosas las que estaban cualificadas en su mayor parte, pero éstas se unieron al bando nacional, bien por pertenecer a esa ideología, por temor o porque huyeron. Se formaron a gran cantidad de voluntarias y enfermeras, (Tabla 8) (3) pero en muchas ocasiones dada la mala organización, el resultado no fue muy satisfactorio (10). Las enfermeras milicianas y las voluntarias, realizaron labores de salud pública, asistencia social, prevención a través de la higiene  y asistencia a los heridos y enfermos (3). Este bando contó con gran ayuda de “Las Brigadas Internacionales” que disponían de sus propias enfermeras cualificadas y de servicios sanitarios (10).

Organización: Era indispensable una buena organización sanitaria para el correcto funcionamiento del equipo compuesto por médicos, practicantes, personal de enfermería y camilleros (11). Tanto en un bando como en el otro era muy parecida (8). Acorde al procedimiento de evacuación (Tabla 9) (12) los camilleros recogían al herido desde la primera línea del fuego, seguidamente se le trasladaba al puesto de socorro para realizarle la primera cura (11) en varias ocasiones éste estaba dotado de muy poco material (8), además de encontrarse muy cerca de la línea de fuego a unos 500 m-1.000m (11). Cuando finalizaban el transporte tenían la obligación de volver inmediatamente al campo de batalla (10). En el puesto de socorro los médicos y los practicantes, realizaban una clasificación y lo derivaban, dependiendo de la situación en la que se encontrase. Al herido se le trasladaba bien a los hospitales de vanguardia o a los de retaguardia (convalecencia), éstos últimos se situaban bastante lejos del frente y en ellos se atendían a los heridos que tenían las lesiones más complicadas o grandes lesiones, para su recuperación (11).

FOTO 7 Aspirantes a Damas Enfermeras de la Cruz Roja durante la Guerra Civil Española. Fotografía del ABC

Una tarea muy dificultosa para los médicos y practicantes era determinar en qué condiciones se encontraba el soldado y en base a ello asignar a los enfermos a un lugar u a otro o devolverlos al frente (10). Esto suponía para el soldado volver al horror, especialmente si tenían, familia, mujer o hijos. Por el contrario existían varones que insistían en continuar con la lucha por sus convicciones políticas o espirituales (12). Los puestos de socorro se encontraban señalados con el logotipo de la Cruz Roja, ésta indicación quería decir que el puesto se encontraba protegido por el Convenio de Ginebra (10), por lo que no podían ser bombardeados, aunque en ocasiones no se cumplía (11).

4.1.3 Formación de la enfermería durante el conflicto bélico:
Se realizaron cursillos clandestinos en los dos bandos, muchos de ellos impartidos por médicos, sobre vendajes y curas (13). Se consideraba que la formación de enfermería y la práctica debían de adquirirse a la vez (14). Muchas organizaciones participaron en la formación de las enfermeras tanto en un bando como en el otro, pero posiblemente una de las más destacables era la formación de la Cruz Roja, puesto que ésta formó a enfermeras del bando republicano y del sublevado, además tuvo un papel destacable durante toda la contienda bélica.

Cruz Roja: fue creada por Henri Dunat, tras la observación del sufrimiento que padecían los soldados en la guerra de Solferino (Italia), observó la necesidad de asistir a los soldados lesionados o malheridos y de hacerlo de una manera estructurada. Es una organización internacional, con los principios de “neutralidad, humanidad, voluntariado, independencia, unidad y universalidad (15).

En España la Primera Escuela de “Damas Enfermeras de Cruz Roja fue creada en San Sebastián, de la mano de la reina Victoria Eugenia y María Cristina. La reina Victoria Eugenia trajo consigo de Inglaterra la filosofía Nightingale que pronto se extendió por todo el territorio (10), gracias a ella el “Cuerpo de Damas Enfermeras quedó oficializado en España en el año 1917, con un programa de estudios muy concreto. Durante la guerra, el cuerpo de enfermeras tuvo diferentes nombres, “Damas Auxiliares Voluntarias y Damas Enfermeras”, pero estas diferentes denominaciones no afectaban al programa de estudios ni a su itinerario. El objetivo principal de las enfermeras era prestar sus servicios a los médicos como “Auxiliares de la Sanidad del Ejército y de la Armada y no se las remuneraba económicamente. Para poder ingresar en la Cruz Roja tenían que cumplir una serie de requisitos (Tabla 10) (15).

Victoria Eugenia y María Cristina, reinas que gracias a su colaboración económica y su interés por el avance de la profesión, fundaron la Primera Escuela para Enfermeras de la Cruz Roja. Como consecuencia de los viajes de la reina Victoria Eugenia por Inglaterra, la reina trajo consigo el pensamiento Nightingale, aplicándose posteriormente por toda España (10).

Docencia (Cruz Roja): la formación en ambos bandos era parecida a excepción de algunos detalles:

Bando republicano: se guiaban según el “Reglamento de 1933, éste programa se anunció en el año 1917 y en él año 1928 fue actualizado. De 1934 en adelante pudieron cursar los estudios en escuelas que pertenecían al “Cuerpo de Enfermeras Profesionales”. Los cursos duraban diez meses que eran repartidos en dos años, de cinco meses cada uno. Los exámenes, las clases teóricas y prácticas se realizaban en los servicios sanitarios de la Cruz Roja o en su defecto los centros afiliados para ellos. La formación constaba de 35 lecciones, en las que estudiaban “fisiología, anatomía, salud pública, lecciones clínicas y de procedimientos clínicos. Las prácticas se encontraban enlazadas con la materia que habían dado, como colocar vendajes que lo ensayaban poniéndoselo a un muñeco, inyecciones, etc. Las alumnas que superaban el primer año de estudios se les daban una titulación realizada por el “Comité Central y un brazalete con el distintivo de la Cruz Roja. Cuando realizaban el segundo año se las dotaba con la titulación de ¨Dama Enfermera¨ y un medallón (15).

Bando nacionalista: continuaban con el mismo planteamiento y ordenación que la anteriormente comentada, sin embargo, en el año 1938 el bando franquista procedió a una modificación (reglamentación de 1938), en que la duración de los estudios continuaba siendo de dos años, ampliándose a ocho meses cada curso, prosiguiendo con el programa oficial. También hubo una ampliación en cuanto a la formación de 46 asignaturas frente a las 35 anteriores.

Estaban obligadas a acudir a las clases teóricas, no pudiéndose presentar al examen si las ausencias no estaban justificadas. El primer trimestre se estimaba un periodo de prueba para las alumnas, después alcanzaban la categoría de “Alumnas Oficiales. El tribunal se organizaba parecido en los dos bandos. Cuando obtenían el título de Damas Enfermeras, éstas adquirían la responsabilidad moral de prestar los servicios sanitarios que se las asignase y prestar asistencia en caso de guerra o desastre. Según el “Reglamento de 1938 sólo podían negarse a ir a la guerra en caso de que estuviera justificado, de no ser así, quedaría reflejado en su historia profesional (15).

FOTO 8 Tablas 4, 5, 6, 7, 8 y 9

Las Enfermeras “Margaritas también recibieron formación de ésta organización en Pamplona (1936), aunque posteriormente en 1937 se formaron a través de los cursillos impartidos por la “Junta Nacional Carlista, que destacó por su alto nivel de enseñanza (13).

4.1.4 Profesionales sanitarios y no sanitarios dedicados a las labores del cuidado:
Una gran cantidad de personas prestaron su ayuda y colaboraron en los cuidados independientemente de ser sanitarios o no. Esto permitió que muchas vidas fuesen salvadas gracias a toda la colaboración ciudadana.

Enfermeras y Voluntarias: conforme a lo mencionado en apartados anteriores muchas enfermeras y mujeres voluntarias (labores auxiliares) colaboraron en el conflicto bélico (16). Otras mujeres jóvenes colaboraron también en comedores, de esta manera obtenían el llamado “Servicio Social” (17). Cabe destacar que tras la contienda muy pocas voluntarias quisieron continuar con la labor cuidadora, lo que hace pensar que estas labores las realizaban como consecuencia de las necesidades del momento y debido a sus creencias religiosas (16).

Practicantes y Voluntarios: en cuanto a los practicantes titulados, realizaban las labores de asistencia a los médicos en las visitas, curas, inyecciones, lavados gástricos, etc. Éstos tras su trabajo diario, se dedicaban al cuidado de los enfermos en los hospitales (16). Un ejemplo de reglamento para los practicantes en los hospitales es el encontrado en el Hospital de Basurto (Tabla 11) (18). En el frente intentaron sustituir a las enfermeras para apartarlas a éstas de allí, aunque en muchas ocasiones debido a la necesidad no fue posible (11).

También se encontraban los voluntarios y seminaristas, éstos se dedicaron al saneamiento, ventilación de las estancias, higiene de los heridos, colaboración con los practicantes, etc. (16). Cabe destacar que también hubo jóvenes voluntarios, así nos lo revela una entrevista realizada a “Antonio Osorio Santos, un muchacho de dieciséis años, que decidió prestar ayuda como voluntario sanitario durante la contienda. Trabajó en un quirófano, esterilizando material, gasas, etc. En ocasiones ayudaba a los cirujanos en las intervenciones, sujetando las piernas que iban a ser amputadas, daba consuelo a los soldados que habían perdido alguna extremidad, etc. También trabajó en un botiquín, donde ayudaba al médico en el reconocimiento de los soldados, realizando curas, etc. Evidentemente, adquirió grandes conocimientos y aprendió a ser más humano (19).

Otros: En los hospitales también se podía encontrar personal subalterno, como los camilleros, auxiliares tanto de farmacia como de enfermería, masajistas etc. Y los que se dedicaban a otro tipo de oficios, como personal de limpieza, cocina, porteros, administrativos, etc. (11). Los ciudadanos de los pueblos en ocasiones ayudaban a los soldados, les cosían los calcetines rotos, lavaban las ropas que se encontraba infestadas de piojos, etc. Además éstos hacían sentir a los soldados como de su propia familia (17).

4.1.4.1 Brigadas Internacionales:
La ayuda internacional fue muy importante sobre todo en el bando republicano, donde ayudó asistiendo a los heridos, debido a la escasez de profesionales. El 24 de septiembre de 1938, las brigadas internaciones recibieron órdenes de abandonar el frente y de dejar España (20).

A continuación se expondrán tres casos de enfermeras extranjeras, que prestaron asistencia durante la contienda, dos del bando republicano y uno del bando sublevado. Seguidamente, se mostrarán dos ejemplos más de ayuda internacional.

Patience Darton: enfermera y matrona británica de 25 años, de familia acomodada, trabajó para pagarse los estudios de enfermería en la “University College Hospital de Londres. Ella y gran cantidad de enfermeras británicas se pusieron en contacto con el “Comité de Ayuda Médica a España para trabajar como enfermeras. Les daban el pasaporte, el visado y los uniformes (no se las daba ni ropa interior, ni zapatos, etc.). En un principio no cobraban nada, por lo que se ayudaban entre sus compañeras, hasta que más adelante cobraron como soldados. Soportaron situaciones muy complicadas, en Teruel por ejemplo llegó a soportar hasta 20 grados bajo cero, por lo que gran cantidad de heridos morían y la asistencia para las enfermeras era muy dificultosa. Asistieron en edificios viejos o en cuevas, en condiciones infrahumanas, sin electricidad, con corrientes de aire e ingeniándoselas para evitar que los pacientes se congelasen. Tanto los médicos como las enfermeras tenían que hacer grandes esfuerzos para tener suficientes energías y poder afrontar la situación (20).

Agnes Hodgson: voluntaria australiana descendiente de familia acomodada y culta que viajó desde Sindey a Barcelona para ejercer como enfermera voluntaria en España. Coincidiendo ésta con más mujeres de su lugar de origen que habían sido seleccionadas por un Comité Australiano de Auxilio a España para colaborar en la asistencia sanitaria, también trabajó en hospitales que se encontraban en penosas circunstancias (21).

FOTO 9 Patience Darton. Agnes Hodgson y Priscilla Scott-Ellis

Priscilla Scott-Ellis: perteneciente a una familia noble y adinerada, con estudios en Reino Unido, dominando varios idiomas. Ejerció como enfermera en la guerra civil española, a pesar de no tener titulación ni experiencia cuando llegó a España en el año 1937. Pero debido a lo publicado en el “Boletín Oficial del Estado del 2 de noviembre de 1936, era necesario una titulación para poder prestar los cuidados en el bando nacional, por lo que se tuvo que formar a través de cursillos intensivos y se tituló para poder ejercer durante la guerra. Asistió en el frente y en la retaguardia, realizando curas, higiene, vendajes, alimentando a los heridos, cambiando las ropas de cama, auxiliando en las intervenciones quirúrgicas, transfusiones de sangre, inyecciones, inoculación de suero antitetánico, toma de constantes, etc.; siguiendo un plan de cuidados de manera individual. También tuvo que prestar asistencia en lugares inadecuados, continuamente bombardeados y soportando temperaturas extremas (Teruel), además de turnos interminables de más de 24 horas. Es de entender, por tanto, que todo el personal sanitario trabajaba bajo gran presión y que ésto podía en ocasiones influir en los cuidados (22).

Hospital Sueco-Noruego de Alcoy: el Hospital Sueco-Noruego de Alcoy fue creado por Suecia y Noruega que se unieron para proporcionar ayuda a la república Española. Mandaban desde allí alimentos, material sanitario, equipo quirúrgico, ambulancias, etc. Para poder financiarlo éstos países realizaron fiestas solidarias, conferencias, felicitaciones de navidad, etc. La dirección del hospital la formaban los médicos y enfermeras de estos países, se podría considerar que ésta fue una de las primeras formas de ONG (23). Muchas mujeres enfermeras llegaron de diferentes países al estado español para prestar sus servicios en los centros médicos de la república, no solo asistieron como enfermeras sino que también se ocuparon de los niños huérfanos, comedores y de los exiliados (20).

FOTO 10 Primera dotación de personal con la que contó el Hospital Sueco Noruego de Alcoy. Foto tomada en la mesa de operaciones del Hospital Sueco Noruego de Alcoy: Los Doctores Hagtvedt y Nystrom, ambos de Suecia. Los primeros heridos que atendió el hospital, llegaron por ferrocarril a Alcoi procedentes de los frentes de Córdoba y Madrid.

Ayuda a los exiliados: durante la conquista de Barcelona, gran cantidad de niños, ancianos, soldados y mujeres tuvieron que ser exiliados hacia la frontera Francesa, éstos no se encontraban preparados para ello, por lo que en un principio no tuvieron medios para poderles atender. Como consecuencia de la mala reputación que tenían éstos para los franceses, se crearon varios campos de concentración, éstos eran insoportables en especial los campos de Barcarés. Donde no tenían agua, eran maltratados, tenían que enterrar a los niños y enfermos en la arena para para que estuvieran calientes, no tenían alimentos, etc.

Durante la guerra civil llegó desde los países bajos a España, la “Asociación de  Ayuda a los niños en la guerra”, que se instauró en Burjassot (Valencia), con voluntariado noruego, suizo, holandés y sueco, que también prestaban su ayuda en los campos de concentración. Crearon comedores, distribuyeron alimentos, evacuaron a los niños y el primer sistema de apadrinamiento. La asistencia social francesa creó el Palacete de Bardou en Elna (Perpiñán), para la asistencia a niños y puérperas nombrando a Elisabeth Eidenbenz cómo encargada de la dirección del centro, realizando una labor intachable basándose en los principios de: “Alimentación, higiene, recuperación psicológica, atención sanitaria profesional, atención personalizada, respeto a todas las creencias e ideologías y ayuda a la reintegración social”. También contaron con la ayuda de  una matrona, tres enfermeras enviadas por la escuela suiza de enfermería, un pediatra y otros médicos. Los nazis clausuraron el centro de Elna en abril del año 1944. Este centro supuso la salvación para gran cantidad de exiliados españoles (24).

4.1.5 Heridas de guerra y patologías frecuentes:
Los soldados tenían múltiples heridas de etiología muy diferente, normalmente producidas por las armas de fuego, por ejemplo: ametralladora, fusiles, fragmentos de proyectiles de cañón, bombas de mano, etc. (12). Sufrían congelaciones, aplastamientos, quemaduras, heridas en la cabeza y en el cuello debido a estar ubicados en las trincheras, etc. (8).

La gran mayoría tenían heridas de metralla en la cabeza y en el abdomen, se les realizaba la intervención lo antes posible y se les trasladaba inmediatamente (21). Se atendían a amputados traumáticos, diversas hemorragias, traumatismos en el vientre, fracturas abiertas, se encontraban con gran cantidad de destrucción de tejidos, laceraciones profundas en el pecho, con fracturas en el cráneo, etc. (11).

También se encontraban enfermedades como tifus (por las aguas), paludismo, artritis, piojos, sarna, etc. Evidentemente el agotamiento extremo influía en estas patologías, como también el hambre y la sed que padecían. Las circunstancias ambientales eran un factor importante a considerar, ya que favorecían la aparición de enfermedades, por ejemplo en la batalla de Teruel, los soldados soportaron temperaturas de menos de veinte grados, por lo que padecían reumatismos, pie de trinchera, neumonías y en mayor medida gangrenas secas. Por otro lado en Brunete, el Ebro y Levante, soportaban un calor insoportable a cuarenta grados y sin apenas agua, los soldados padecían deshidrataciones violentas, fatiga, pulsos filiformes, disnea, hipotensión e incluso algunos perdían el conocimiento (12). Además, los soldados que caían prisioneros debían de soportar en ocasiones condiciones infrahumanas (como por ejemplo los encontrados en el Fuerte de San Cristóbal, considerada una de las cárceles más duras de España) donde vivían hacinados, con humedad, hambruna, etc. (16).

4.1.5.1 Cuidados de enfermería al herido y enfermo:
Las enfermeras se enfrentaban a gran diversidad de enfermedades como el paludismo que provocaba fiebres muy elevadas o la sarna que se encontraba en abundancia y se contagiaba con bastante frecuencia, cuyo tratamiento era la limpieza de las erosiones con un cepillo, posteriormente le colocaban una pomada y en la etapa final de las enfermedades eran los propios enfermos los que se trataban sus erosiones. En cuanto a los procedimientos farmacológicos la mayoría consistían en inyecciones, éstas prevenían la producción de gangrena, también se utilizaba para la desinfección el agua oxigenada, ungüento y alcohol. Es curioso que para el tratamiento de la neumonía se aplicaban cataplasmas impregnadas de mostaza, éstas provocaban al enfermo en un principio muchísimo calor, se encontraban peor, aunque posteriormente se recuperaban gracias a ello (17).

El sanitario que realizaba la primera cura en el puesto de socorro hacía una profilaxis, ocluyendo la herida con una compresa estéril, después realizaba un recubrimiento de algodón, para finalmente realizar un vendaje. Para la utilización aséptica de las gasas, si se disponía de algún instrumental como pinzas esterilizadas en alcohol, se cogía la gasa con éstas y en su defecto con los dos dedos por la parte superior de la gasa. El recipiente de las gasas debía de permanecer cerrado. Para el borde de las heridas se utilizaba alcohol o bencina, pero nunca se vertía el contenido de éstas sobre las heridas, tampoco se las echaba agua oxigenada o yodo. Si se tenía tiempo suficiente, que en muchas ocasiones no era posible, a los pacientes con traumatismo craneoencefálicos se les rasuraba la cabeza precediendo al vendaje. En este tipo de traumatismos con pérdida de materia en esa zona, se le colocaba un apósito y se vendaba de una manera holgada, sin oprimir. No se retiraban los cuerpos extraños que eran extremadamente pequeños, no existía tiempo para ello, solo se quitaban los que eran más superficiales por ser accesibles y de fácil extracción con unas pinzas.

FOTO 11 Enfermeras República española, en San Sebastián

A los heridos que tenían las vísceras fuera se les cubría de la manera más asépticamente posible y no se les permitía ingerir ningún tipo de líquido. Los traumatismos torácicos, también eran tapados para que no pudiese entrar aire. A los demás heridos se les proporcionaba alguna bebida alcohólica, de esa manera entraban en calor. Los enfermeros inyectaban morfina según la pauta médica y a los más graves (traumatismos abdominales, exteriorización de vísceras, etc.) se les administraba a demanda. Después de una hemostasia en la cual habían tenido pérdida importante de sangre se les suministraba Alcanfor y Cafeína, en caso de ser necesario se les inyectaba intravenosamente o subcutáneamente suero. Para que no se produjeran infecciones, sobre todo en las heridas causadas por proyectiles, se les inyectaba suero antitetánico y anti gangrenoso a la vez (11).

En los hospitales de sangre (vanguardia), se ingresaban a soldados con grandes traumatismos, a veces en estado de shock o con grandes hemorragias, se realizaban las inmovilizaciones, se detenían las hemorragias, se estabilizaba al paciente hasta poder ser trasladado a los grandes hospitales en la retaguardia, donde disponían de más recursos y material (11).

En ocasiones eran los practicantes o las enfermeras las que suministraban la anestesia bajo supervisión médica (8). Las enfermeras tenían que tener el instrumental quirúrgico preparado para la cirugía, como pinzas, material ocular (agujas muy pequeñas), equipo de transfusión para el suero y la sangre, inyectables, anestésicos (cloroformo), desinfectantes (alcohol), gasas, guantes, vendajes, tablas para inmovilizar extremidades, etc. (22). En muchas ocasiones no había más remedio que realizar las transfusiones sanguíneas de una persona a la otra (20).

En los hospitales de la retaguardia o convalecencia, se encontraban los heridos que requerían de más tiempo para su total recuperación (11). Las enfermeras hacían que la estancia en el hospital fuera lo más confortable posible. Para ello, dependiendo del hospital, adornaban las estancias con flores y lo limpiaban. No solo se encargaban de la asistencia técnica, se ocupaban de la correspondencia a los familiares, elegían lecturas para los soldados, juegos, guardaban pertenencias personales de los enfermos, escribían cartas a los familiares, etc. (13).

Por otro lado, los soldados ingresados pasaban su tiempo jugando a las cartas, compartiendo sus vivencias e inquietudes, hablando sobre la guerra, mirando las esquelas, escribiendo cartas a los familiares o a amigos desaparecidos, etc. Era un punto de encuentro entre el frente y la retaguardia, por lo que los heridos aprovechaban para enviar paquetes, mensajes o cartas a sus allegados. El hospital se convertía para ellos en lo más parecido a un hogar, alejados del sufrimiento, del hambre, de los piojos, con sabanas limpias, alimentos, etc. En todo esto las enfermeras tuvieron un papel protagonista apoyando a los heridos (12). Ellas podían estar trabajando en los hospitales, en los puestos sanitarios, realizando uniformes, talleres de ropas, comedores, en los orfanatos, con presos, etc. (13).

Según los testimonios de algunos soldados, la labor de las enfermeras era excepcional. Destacaban las cualidades humanitarias de éstas, la delicadeza, la alegría y dulzura. Las describían como ángeles que parecían no descansar nunca, sin embargo nunca tenían un aspecto cansado. En cuanto a las monjas, dicen que eran como almas con piedad y buenas personas (10).

Es destacable que durante la contienda bélica tanto en un bando como en el otro fallecieron enfermeras y practicantes. Enfermeras como las tres de Astorga pertenecientes al bando sublevado, fusiladas en Somiedo (Asturias) por los republicanos, a éstas se las otorgo la posición de mártires. Del mismo modo que los 23 cadáveres hallados en una fosa encontrada en 2003, pertenecientes a enfermeras republicanas fusiladas por el bando sublevado en el año 1937 (9).

Curas en Ambiente Húmedo: la cura húmeda impidió la infección y posterior amputación de muchos miembros, e incluso la muerte del soldado. Contrariamente a lo que se cree, esta cura no es actual y sus raíces surgieron en España durante la guerra civil española, por lo que era denominada el “método español”. Durante la guerra gran cantidad de facultativos utilizaron ésta técnica, pero los pioneros de ello fueron los médicos Dr. Bastos. Dr. W. Orr y el Dr. Trueta. Dicha técnica mana del conjunto de la observación, de la experiencia y por último de las intervenciones realizadas por diferentes médicos (23).

El Dr. Bastos Ansart publicó la obra “Algunos aspectos clínicos de las heridas por arma de fuego” (1936), ésta obra se utilizó como protocolo en la guerra. Consistía en la recopilación de las vivencias en diferentes guerras donde él había servido y explicaba en qué consistía la cura húmeda y oclusiva (Tabla 12), ésta no se tocaba en dos meses, a no ser que presentase un olor muy desagradable, en cuyo caso se levantaba antes. Para la realización de la cura el paciente tenía que encontrase en perfecto estado y la herida no estar infectada.

El Dr. Trueta realizó un experimento basándose en el método que estaba utilizando el norteamericano Dr. W. Orr, y que lo aplicó a lesiones recientes (Tabla 13). Según el Dr. Rodolfo Matas, el cual ejerció durante la guerra civil en los hospitales de Cataluña utilizando el “método español, destacó que en la última fase del proceso de curación, las vendas presentaban un olor repugnante, pero que después de realizar la limpieza con agua estéril, la herida tenía un aspecto sorprendentemente bueno, y sus bordes se encontraban en perfecto estado de granulación. (Este método se utilizó en Vietnam y se utiliza en heridas producidas por las minas antipersona) (23).

FOTO 12 El cirujano ortopédico Manuel Bastos Ansart, primero de la izquierda con bata blanca. Hospital Militar de Carabanchel en Madrid, 1 de diciembre de 1922 (Foto familia Bastos)

4.1.5.2 Semejanza de los cuidados descritos por Florence Nightingale con los cuidados en la guerra civil española:
La misión del practicante y de la enfermera era la de ayudar en todo al médico, y su labor era de suma importancia. Las enfermeras poseían una dotación especial en cuanto a las capacidades manuales, pulcritud, orden, etc. Las hacían irremplazables en la labor cuidadora. La enfermería (1937) tenía una preparación adecuada para poder ejercer la profesión, con una extensa cultura en cuanto a las órdenes médicas y conocimientos generales, por lo que era la persona más adecuada para asistir en la colaboración médica.

La “Guía de enfermeras escrita por el Dr. Mario Oliveras Devesa en 1937, (Tabla 14) (14), es un ejemplo de cómo debían de prestarse los cuidados de enfermería. En ella se puede observar como existe una relación entre ésta guía de enfermería y cuatro de los cinco puntos importantes que destacaba Florence Nightingale en el cuidado del enfermo: “Aire puro, Agua pura, Desagües eficaces, Limpieza y Luz. Así lo demuestra también un estudio comparativo realizado sobre la asistencia sanitaria en España y los principios de Florence Nightingale aplicados en la guerra de Crimea, con el título “Florence Nightingale y su influencia en los cuidados de enfermería al herido durante la guerra civil española” (25).

4.2 País Vasco:
La guerra civil fraccionó al País Vasco, en función de la vinculación al gobierno de la república o al bando sublevado. El 1 de octubre de 1936, se aprobó el Estatuto de Autonomía en las cortes republicanas, y poco después surgió el primer Gobierno Vasco siendo el primer lehendakari el nacionalista José Antonio Aguirre. Éste creo el ejército “Euzko Gudarostea (ejército vasco), incorporando a la “Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi”, también creo la “Cruz Roja de Euzkadi, servicios sociales, etc. (26). Al comienzo de la guerra se publica un decreto (Tabla 15), donde queda militarizado todo el personal sanitario (27).

4.2.1 Formación de enfermería:
Antes de la guerra muchas enfermeras no estaban formadas, puesto que se dedicaban a otras profesiones (peluqueras, cocineras, etc.). Pero como en el resto de España durante la contienda se crearon cursillos para ellas y para los practicantes (11). A pesar de que las mujeres vascas eran muy tradicionales, las nacionalistas se estructuraron para crear diferentes instituciones implicadas en la atención a enfermos, marginados, etc. Como por ejemplo “Osakolea edo Aurtzaintokiak (casas de salud o guarderías). Además fundaron la imagen de “Gexozañak” (enfermeras), que tuvieron un papel activo en la guerra civil española atendiendo a los soldados malheridos.

FOTO 13 Enfermeras vascas. Gexozañak

En el “Reglamento del Hospital de 1933 del Hospital Civil de Basurto, ya se consideraba la instauración de una escuela de enfermeras. En la calle Bidebarrieta de Bilbao, unos médicos crearon una Escuela para Enfermeras y así formar a éstas en la teoría y las prácticas, que las realizaban en el hospital bajo el mando de las Hermanas de la Caridad, pero la escuela duro poco tiempo, surgiendo sólo dos promociones, se podría considerar uno de los primeros intentos en la creación de una escuela de enfermería en Bilbao. En octubre de 1937 el consejero de justicia firmó una orden, creándose así la escuela de enfermería vinculada a la facultad de medicina, como auxiliares de éstos (26).

Según el “Diario Oficial del país Vasco del 22 de febrero de 1937”, se exponía la reglamentación (Tabla 15) para que las aspirantes pudieran cursar los estudios de enfermería en las facultades de medicina (28). Se cree que el primer curso no llegó a realizarse, puesto que no existe más información sobre esta escuela, lo que hace suponer que con la entrada de los nacionales en Bilbao se destruyó gran cantidad de archivos e información (26). Los documentos estudiados del Santo Hospital Civil (Tabla 11), aportan información respecto a la normativa para enfermeras y alumnas en el año 1935, poco antes de la guerra civil (18).

4.2.2 Cuidados de enfermería en los diferentes lugares de actuación:
La guerra civil sorprendió a toda la población, y como consecuencia hubo una gran movilización ciudadana y los hospitales empezaron a funcionar e inmediatamente se habilitaron edificios para la atención sanitaria. Se recurrió a la militarización civil dada la escasez de sanitarios en el bando republicano. Muchas veces se demandaban a los estudiantes de medicina y practicantes, “tirando” de ellos hasta el fin del conflicto bélico. La Comisaría General de Defensa de Vizcaya instauró una Delegación de Sanidad instalada en el Palacio de la Diputación de Bilbao de esta manera se podrían atender las necesidades que surgieran del conflicto bélico.

Se pidió colaboración del personal sanitario, de los centros de asistencia y aportación de materiales. Para poder regular la asistencia sanitaria durante el comienzo del conflicto se creó el “Euzko-Gexozain-bazpatza (asociación vasca de cuidados de enfermos), que asociaba varias profesiones para poder cubrir las necesidades. Se realizó un llamamiento para solicitar la cooperación de diferentes instituciones y como resultado se cedieron varios edificios donde se instalaron los hospitales de sangre. La creación del primer gobierno autonómico (1936), trajo consigo la instauración de la “Sanidad Militar en Euskadi. Durante el conflicto se planifico una red asistencial, desde el primer nivel hasta los hospitales colocados en la retaguardia. En el reglamento de los hospitales militares se estipulaba cual era la misión del personal auxiliar facultativo (Tabla 15) (11).

Organización: la organización era parecida al resto de España. En primer lugar se encontraba el puesto de socorro del batallón, cerca el hospital de vanguardia y después dependiendo del estado del paciente se encontraban los grandes hospitales, los centrales y los de convalecencia.

En el puesto de socorro se encontraba el equipo sanitario, compuesto por un médico, cinco sanitarios, cuatro practicantes y camilleros. El médico realizaba la exploración del enfermo y la ficha de vanguardia (Tabla 16) para ser trasladado por el camillero al hospital más próximo. El facultativo era el encargado del material sanitario y de la clasificación de los heridos según su gravedad. También conocía las operaciones que se iban a realizar, para poder organizar los sistemas de recogida y trasporte de heridos (11).

Los hospitales de vanguardia, tenían a su vez centros a los que derivar a los pacientes con traumatismos (grandes hospitales), aunque en muchas ocasiones no tenían camas suficientes. Se habilitaron como hospitales, los conventos, colegios, etc. Y muchas religiosas colaboraron en la asistencia sanitaria. A los soldados que precisaban una atención más especializada se les derivaba a los Hospitales Centrales de Bilbao, para ello se habilitaron centros como la Plaza de toros de Bilbao, lugares de sociedad cultural como El Sitio, Club Deportivo, Santo Hospital Civil (Basurto), Cruz Roja (la Cruz Roja colaboró desde el principio de la contienda) etc. (11). El Santo Hospital Civil, contaba con la colaboración de las muchas religiosas de la orden Hijas de la Caridad, así como, practicantes, sirvientes y sirvientas, subdirector de la Escuela de enfermería y profesor de anatomía. Disponían de servicios de laboratorio, farmacia, esterilización y desinfección, anatomía patológica, fisioterapia, fotografía, etc. (29).

FOTO 14 Tablas 10 y 11. Hospital catalán en la Guerra Civil

En San Sebastián, hubo muchos hospitales que prestaron sus servicios como el Hospital Militar General Mola, Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, San Antonio de Abad, (8) etc. Y hoteles, como el Hotel Londres y el Hotel Príncipe (11).

Los Hospitales de la Retaguardia (convalecencia) se encontraban a los límites de la ría de Bilbao, y mayoritariamente eran casas de verano que habían sido donadas o confiscadas. Todos los soldados tenían que ser vacunados de la antivariólica y antitífica (11).

Los practicantes eran distribuidos en los batallones y hospitales de vanguardia; las enfermeras en cambio fueron retiradas del frente, aunque esta norma no siempre se cumplió debido a la gran demanda de cuidados (11).

Cuidados en el Hospital:
En cuanto a las curas y la asistencia a los heridos fue parecida al resto de España. Los pacientes seguían unos horarios y una dieta (Tabla 17) estipulada por el médico y la enfermera se encargaba de su cumplimiento (11).

Acorde a la información del Santo Hospital Civil de Bilbao (Basurto), se realizaba un parte semanal que se entregaba a la dirección todos los sábados, en él se reflejaba “número de enfermos asistidos, defunciones, altas, historias clínicas ultimadas, peticiones realizadas, observaciones, etc.”. Éste parte era firmado por el jefe o el ayudante (18). El Cuerpo del ejército vasco fue uno de los mejor dotados en cuanto a personal sanitario (11).

La marina: La Marina de la Guerra auxiliar de Euzkadi que participó en la guerra civil española, ha sido muy desconocida, así como la asistencia sanitaria que ejercían y el papel de los practicantes en los buques. En octubre de 1936 se estructura la sección de la marina, para instaurar la “fuerza naval auxiliar de la armada republicana. Los buques en la marina vasca eran los de Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya en los que se encontraban practicantes que realizaron sus estudios en el Hospital de Basurto. Ellos asistían las necesidades que surgiesen en relación con la enfermería, realizaban curas, asistían en las enfermedades, ponían inyecciones para la fiebre amarilla, tifus, viruela, etc. Determinaban que soldados estaban bien para ejercer su labor y cuáles no. Realizaban charlas sobre higiene y enfermedades los sábados por la mañana dos horas y cada dos semanas un reconocimiento a todos los tripulantes. La batalla de Matxitxako fue una de las más duras, por el fuerte temporal y el fuego enemigo. En ella falleció un practicante y hubo varios muertos y heridos, que fueron trasladados a los hospitales de Bilbao (30).

FOTO 15 Los Practicantes de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi

4.2.3 Peculiaridades:
La guerra en el norte tenía ciertas características propias de la zona, como las condiciones meteorológicas adversas, al territorio montañoso y a que el frente era ampliamente prologado. Para trasladar a los heridos, los camilleros utilizaban artolas dada la geografía montañosa en la que se encontraban, se amoldaban a lomos de los caballos, había dos tipos, las “artolas sencillas para los heridos con lesiones leves y las “artolas literas para los de mayor gravedad.

Los materiales para el traslado eran ligeros y se encontraban camuflados. Las casas de veraneo que se utilizaban como hospitales de convalecencia, tenían los  nombres de sus dueños, como Echevarrieta, Ampuero, etc. (11).

Es importante mencionar que en el Cuerpo de Ejército Vasco se encontraban “Dispensarios de Higiene (1936)”, se colocaron nueve dispensarios en los frentes para la prevención venérea, donde más soldados había. Las enfermedades que atendían más frecuentemente eran la sarna, las infecciones de trasmisión sexual y enfermedades dermatológicas. Se trataban con baños terapéuticos en piscinas deportivas, por ejemplo en el Club Deportivo de Bilbao, se utilizaban las piscinas para tratar los piojos, diferentes enfermedades y patologías dermatológicas. En este mismo centro se instauró el “Instituto de Higiene Militar para las enfermedades venéreas (11).

Es de destacar que durante la guerra el Hospital Militar General Mola, fue pionero en intubación endotraqueal y cirugía plástica. La situación en las trincheras provocaba heridas en el rostro y cuello, con grandes desfiguraciones. Pero gracias al trabajo en equipo de diferentes médicos españoles y extranjeros solucionaron en la medida de lo posible éste problema. De ésta manera se dignificó la vida de muchas personas (8).

5. DISCUSIÓN:
En cuanto al objetivo general del estudio, los resultados responden claramente al mismo. Éstos aportan información sobre los cuidados que se ofrecieron en la guerra civil española, así como su importancia y toda la colaboración ciudadana e internacional que cooperó en el conflicto bélico. En los resultados se observa cómo se responde al objetivo en relación al País Vasco, contribuyendo a los conocimientos de la función de enfermería en esta región y de las singularidades propias de la zona.

Es de destacar que gracias a la Orden de 1915 cualquier mujer podía acceder a los estudios de enfermería, independientemente de que perteneciese a una orden religiosa o no, situación que había estado siendo habitual hasta el momento (3).

Del mismo modo es de resaltar que la Primera Escuela en España (Santa Isabel de Hungría), fuera laica y fundada antes de la ordenación de la profesión (4).

Es importante mencionar que durante la II república tanto los practicantes como las enfermeras y matronas, fueron fundamentales para el cambio en la sociedad, así como la intención de progresar en la salud pública y en la profesionalización de la enfermería (5, 6, 7).

Todos los estudios seleccionados coinciden que durante los años 1936 - 1939, como consecuencia de las circunstancias del momento, las mujeres tuvieron acceso a la formación independientemente de su estatus social (3,8,9,10,11,13,14,15,16,18,26,28).

Es de subrayar la colaboración de todas las personas sanitarias y no sanitarias que participaron en la ayuda al herido y al enfermo (8,9,10,11,12,13,14,16,17,19,20,21,22,23,24). Además de la espléndida labor de ayuda internacional, creando hospitales para la asistencia a los soldados con fondos obtenidos de sus propios países y el papel de las enfermeras extranjeras, cultas, cualificadas y descendientes de familias acomodadas, que dejaron todo lo que tenían allí, para prestar sus cuidados a los heridos de guerra soportando condiciones extremas (20,21,22,23). Además de las asociaciones creadas para la atención a exiliados (24).

Es destacable el conocimiento del origen de las curas en ambiente húmedo como “método español, esto supone un descubrimiento significativo (23).

Resulta importante mencionar que en varios resultados se encuentra la presencia de Florence Nightingale, en la primera escuela de enfermería en España con el modelo británico (4), el “Juramento Nightingale instaurado en los colegios (6), la Reina Victoria Eugenia creando la escuela de Cruz Roja con la filosofía Nightingale (10). Además según un estudio comparativo, quedan reflejadas las coincidencias entre los cuidados aplicados por Nightingale en la guerra de Crimea y los cuidados que se aplicaron en la guerra civil española (25).

En el País Vasco, destaca significativamente los dispensarios de higiene, el uso de artolas para la evacuación de heridos (11), la docencia impartida por los practicantes en la marina (30) y el avance en  plena guerra de la cirugía plástica en heridos de trincheras y la intubación endotraqueal en la anestesia (8).

FOTO 16 Enfermeras de San Sebastián 1937

A lo largo de la revisión bibliográfica se encuentran coincidencias significativas en los resultados; gran cantidad de los artículos coinciden en la gran importancia que tuvo la formación y educación para la enfermería antes de la guerra civil española (3,4,5,6,7,26) y sobre todo durante el conflicto bélico, para una adecuada atención a los heridos y enfermos (3,8,9,10,11,13,14,15,16,28). Este hecho no solo es significativo en España, puesto que las enfermeras extranjeras que ejercieron durante el conflicto, estaban muy formadas (20,21,22). También se encuentran coincidencias respecto a la importancia del papel de la Cruz Roja durante toda la contienda (3,10,11,13,15,17).

Varios estudios destacan la importancia de una correcta organización sanitaria, para la evacuación de los heridos y asignación a los hospitales más adecuados dependiendo de cada caso (8,10,11,12).

Los estudios analizados coinciden en que tanto en el País Vasco como en el resto de España no existieron diferencias significativas en relación con el cuidado, la enfermería y la organización (8,10,11,12,13,14,16,17,18,20,21,22,30). Sin embargo, uno de los estudios resalta que el Cuerpo del Ejercito Vasco fuera uno de los mejor dotados de España (11). También se encuentran diferencias en cuanto a las enfermedades dependiendo de la zona geográfica, agravadas por las circunstancias meteorológicas y ambientales (11,12,20,21,22).

En España las religiosas prestaban sus cuidados en el bando nacionalista (3,9,10,12,13,15), como contradicción en el País Vasco prestaban sus servicios a la región republicana (10,11,29).

FOTO 17 Aspirantes a Damas Enfermeras de la Cruz Roja durante la Guerra Civil Española. Fotografía del ABC

Se puede confirmar la hipótesis planteada en un primer momento, puesto que la información histórica aportada por la revisión bibliográfica es fundamental para el conocimiento de la profesionalización de la enfermería. La realización del estudio ha sido dificultosa, teniendo que acudir a diferentes lugares de la provincia para solicitar información y pidiendo ayuda a expertos en el tema. Dando como resultado un proceso largo y duro, pero a la vez satisfactorio, puesto que la información finalmente estudiada era desconocida para el investigador y resultó apasionante.

Por todo ello resulta imprescindible mencionar que como consecuencia de la dispersión documental sería importante la necesidad de nuevas investigaciones en éste campo para poder ampliar los conocimientos.

6. CONCLUSIONES:

1.- Queda evidenciada la importancia que tuvieron los cuidados de enfermería y el papel de las enfermeras en la sociedad durante la guerra, así como que éstos cuidados estuvieran basados en una formación adecuada.

2.- La colaboración del voluntariado, ayuda internacional y las enfermeras extranjeras fue de suma importancia para la asistencia a los heridos y enfermos.

3.- La labor de las enfermeras españolas y extranjeras, resulto dificultosa, pero a pesar de ello demostraron una gran fortaleza, exponiéndose a enfermedades, hambre, turnos interminables, cansancio extremo, presión, estrés e incluso en muchas ocasiones a la muerte. No influyendo todo esto en los cuidados aplicados y realizándolos de la mejor manera posible, así se demostró tanto en un bando como en el otro, donde ambos tenían un objetivo común, prestar los cuidados adecuados al herido, al enfermo y a los colectivos más vulnerables.

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FOTO 18 Enfermeras y milicianos en el Hospital de montaña

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Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)