martes, 24 de marzo de 2015

LA ENFERMERÍA Y LA MASONERÍA



The Royal Masonic Hospital Nurses home
En 1911, los miembros de Malmesbury Lodge N° 3156 se interesaron en la posibilidad de construir un Hospital Masónico o asilo de ancianos y formaron un comité con un ingeniero civil, Percy Still (1).

FOTO 1 The Royal Masonic Hospital and Nurses´ Home

En 1913 Gran Logia aprobó la idea y en 1916, la recaudación de fondos había comenzado. El gran número de víctimas de la Gran Guerra hizo ver a los partidarios de realizar un Hospital con la ayuda de las mujeres para poder abrirlo en Londres bajo el nombre masón de Hospital de guerra. En el Hospital se atendieron más de 4.000 soldados hasta el final de la guerra (1).

Después de terminar la Primera Guerra Mundial se abre el The Royal Masonic Hospital Nurses home, en el local de Fulham Road y aceptan al primer paciente en el año 1920. A pesar de atender a muchos pacientes, ven que el local es pequeño y aúnan sus esfuerzos para encontrar uno más grande. Una vez que consiguieron el dinero compraron en Ravenscourt Park, al oeste de Londres.

En 1933, el rey Jorge V y la reina María inauguraron el hospital y el rey concedió el permiso para que llevase el nombre como se conoce hoy en día el Hospital Real Masónico (Royal Masonic Hospital). El dinero para el hospital se planteó que fuese a través de las donaciones, los donantes darían su dinero para esta joya especial conocida como la Permanent Steward’s Jewel (1).

FOTO 2 La reina Isabel II y la enfermera del Royal Masonic Hospital. 2013

Durante la Segunda Guerra Mundial el Hospital de nuevo se convirtió en un Hospital de Guerra, tratando a más de 8.600 militares heridos, sin ningún coste para el gobierno británico. Después de la guerra, la formación del Servicio Nacional de Salud tuvo que cerrar muchos hospitales privados, pero el Hospital Real Masónico se mantuvo independiente.

FOTO 3 Hebilla del Uniforme de la Escuela de Enfermeras del Royal Masonic Hospital

Nursing School The Royal Masonic Hospital
Una Escuela de Enfermería se abrió en 1948 para formar a enfermeras profesionales y rápidamente se ganó una reputación de promover enfermeras altamente cualificadas, cuyo distintivo de plata la portaban en las hebillas del cinturón de su uniforme, convirtiéndose en un codiciado honor entre la profesión enfermera (1).

FOTO 4 El personal del Woodside Hospital, Darlington, antes de cerrarse

MASONERÍA Y CRUZ ROJA
Henri Dunant dedicó su vida y su fortuna a conseguir la adopción de medidas para mitigar la crueldad de la guerra. A él se debe la Convención de Ginebra de la que salió el acuerdo de fundar la Cruz Roja Internacional. Aunque no hay constancia documental de que de Henri Dunant fuera masón, una tradición mantenida fielmente hasta hoy día lo considera como tal (2).

Al igual que la obra cumbre de Henri Dunant, la Cruz Roja, otras instituciones supranacionales, como los Boy-Scouts, los Juegos Olímpicos, la Conferencia de Paz de La Haya, la Sociedad de Naciones, la Primera Internacional, la ONU, etc. tradicionalmente se vienen vinculando a la masonería en unos casos con más acierto y fidelidad histórica que en otros.

Así, por ejemplo, consta de la activa participación de masones, y masones cualificados, en el apoyo a las Conferencias de Paz de La Haya, a la Sociedad de Naciones y Primera Internacional, siendo menos claro —al menos en su fundación— el caso de los Boy-Scouts, los Juegos Olímpicos y la ONU, si bien en todos los casos el ideario que impregna todas estas instituciones está basado en el mismo que desde sus orígenes defiende la masonería universal, es decir, “en la fraternidad entre los pueblos por encima de razas, naciones y creencias religiosas, el pacifismo a ultranza, la universalidad y defensa de los derechos del hombre, del ciudadano y de los pueblos; la igualdad social y defensa del oprimido, perseguido y encarcelado; la libertad, base indispensable de la convivencia fraternal; la justicia sin paliativos; la formación integral del hombre; y finalmente el antibelicismo que permita llegar a través del desarme y el arbitraje internacional a esa Paz”.

En el caso concreto del fundador del Scoutismo, lord Robert Baden Powell estuvo muy próximo al mundo masónico, ya a través de sus amistades e informaciones, ya en la asimilación de algunos mensajes pedagógicos y culturales de derivación masónica.

FOTO 5 Comité Internacional, Ginebra 1863

Con la Cruz Roja, lo que sí parece estar fuera de dudas es la ayuda decisiva de la masonería a la Cruz Roja a través de los cinco amigos que integraron el llamado Comité de los Cinco, que daría paso al primer Comité Internacional de la Cruz Roja. Y en especial se suele señalar a su presidente Gustave Moynier, quien a la vez lo era de la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública, una entidad entroncada con la masonería de la época, y que fue, en realidad, quien dio el primer gran impulso a las ideas de Henri Dunant, y por lo tanto a la Cruz Roja.

Pero es a partir de 1921 cuando la Cruz Roja adoptó lo que se han dado en llamar sus bases filosóficas, o principios fundamentales; humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia, que luego serían completados con otros tres; carácter voluntario, unidad y universalidad, que finalmente serían adoptados jurídicamente en la XX Conferencia Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, celebrada en Viena el año 1965, y que son los que están hoy día en vigor. Basta su lectura atenta para descubrir que en todos ellos late la propia filosofía masónica, donde predominan las ideas de paz y amistad basadas en un concepto de universalidad y humanismo fraternal que no admite en sus logias ninguna controversia de orden político, racial, religioso o ideológico, estando incluso prohibidos los temas político-religiosos (2).

Una acción filantrópica de la masonería; la Cruz Roja

La Cruz Roja, una obra filantrópica de inspiración masónica, pretende sustituir la caridad cristiana por un humanitarismo sentimental

En la historia nada es del todo blanco o negro. Entre los temas más seductores y morbosos, más rodeados de misterio, está la masonería, de cuya trayectoria general no nos ocuparemos aquí.

Dicen que el diablo es más fuerte cuanto menos se menciona. Algo así pasa con esta sociedad secreta, o discreta si prefieren. De ella no se habla salvo para reparar, si se está iniciado en la simbología, en su rico folklore particular, y ella misma gusta de ocultarse con humildad. Así es posible pasar capítulos enteros de libros de historia en la que no se la menciona, pese a proporcionar, por ejemplo, la mitad justa del gobierno y el parlamento en la II República (3).

FOTO 6 Gustave Moynier, general Guillaume Henri Dufour y Henri Dunant

Ocurre, a la inversa, que se la ha demonizado de un modo un tanto infantil a veces, por parte de sectores católicos y reaccionarios. En algún caso, la fuente principal es un doble agente francés, Leo Taxil, que después de ordeñar a ambos campos en liza se dedicó a escribir folletones en los que las misas negras y la obscenidad garantizaban la comercialidad de su descripción de las tenidas masónicas. Los excesos de tintas negras pueden a veces resultar contraproducentes porque ridiculizan luego la crítica más racionalizada.

Nada más lejos de mi voluntad que defender a esa poderosa institución, ni a sus tentáculos cuyos miembros a veces desconocen la identidad de la cabeza del pulpo. Pero sí hay que hacer honor a la verdad, y eso nos obliga hoy a señalar algunas realizaciones de la filantropía masónica, que quiso desplazar a los valores cristianos, y no cabe duda que con algún éxito.

Cabría señalar varios. Así por ejemplo en carácter el carácter filantrópico, “iniciático”, ecumenista “avant la leerte”, imperial-británico del movimiento scout, -incluso un original saludo con dos dedos en la frente-, con el que el coronel Baden Pawell obtuvo la bendición de la corona inglesa para universalizar un experimento juvenil durante el sitio de Lady Smith a cargo de los boer. Lo inofensivo y educativo de ese movimiento, que ha tenido rama católica también, hizo que hasta el general Primo de Rivera apuntase a sus hijos (3).

Organizaciones tentaculares, como el “Club de los Leones” y el “Club Rotario”, que suelen servir de caja de reclutas y en los cuales muchos miembros jamás se perciben como masones, recaudan, con un porcentaje sobre sus cenas y otras actividades, dinero, con el que, por ejemplo la vacuna de la polio ha de erradicar esa enfermedad.

El olimpismo es en sí mismo un ideal repaganizante masónico. De hecho las olimpiadas griegas originales se prolongaron durante el Imperio Romano, hasta que Teodosio oficializó el cristianismo. No se asusten pero la filantropía masónica del marqués de Coubertín dio para mucho. Naturalmente no se obtiene una tregua total entre todas las polis cada año olímpico, pero el culto al cuerpo, y el fuego sagrado, no es la única vez que la referencia helénica se usa para contender con la cristiana, pretendían esos valores de universalismo de sustitución. El saludo solar, o romano o como queramos llamarlo, no era usado por fascista, si no con la referencia pagano-clásica, en el cartel de la Olimpiada de París, justo vísperas de la toma del poder italiano por el Duce. Hoy en día las instituciones mundiales deportivas más poderosas siguen dirigidas por “hijos de la Luz”.

Otro rico filántropo que nos interesa hoy más es Henry Dunant. Su pertenencia a una logia no está probada, aunque el Boletín Oficial del Supremo Consejo del Grado 33 lo incluya entre los masones que tuvieron el premio Nobel, casi todos de la Paz. Es uso en medios masónicos autoasignarse a personalidades del pasado prestigiosas, a veces con excesiva generosidad.

La cuestión es que la Cruz Roja, nacida cuando este suizo vio la hecatombe de la batalla de Solferino, e ideó la Convención de Ginebra, a la que aquella está asociada, formó su primer gobierno con el “Comité de los Cinco”, cuyos otros cuatro miembros, Gustave Moyier, el general Guillaume Henri Dufour, y los médicos Appia y Maunoir, sí que lo eran con toda certeza.

Pertenecían a la “Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública”, de la masonería suiza. La bandera de la Cruz Roja no procede de la Cruz cristiana, como torpemente han interpretado musulmanes y judíos para constituir en el siglo XX la “Media Luna Roja” y la “Estrella de David Roja”, ni tampoco de la Cruz de Malta, generosamente sanitaria y hospitalaria también,. Si no de la inversión de los colores de la bandera suiza. No creo provenga tampoco de la “rosacruz”. La patria de Dunant era además, un estado tradicionalmente neutral desde hacía siglos.

FOTO 7 Las Damas de la Cruz Roja repartiendo donativos a los soldados regulares que regresaron de Melilla. Bartolomé Ros y José Calatayud. Octubre de 1921

Moyiner era un socialista utópico, de raíz roussoniana. No es casualidad el papel de la Ginebra de Rousseau, y antes de Calvino; el mal no está en el hombre, si no en la sociedad. Éste es el organizador nato, complemento adecuado al idealismo estricto de Dunant. El primer presidente del Comité fue el general Dufour, Dunant sería el secretario.

El jesuita y director del “Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española”, Ferrer Benimelli, considerado filomasón por su oponente Ricardo de la Cierva, señala que las instituciones fundadas por masones: Cruz Roja, Olimpiadas, Scout, Conferencia de la Haya, ONU, Unicef etc. tienen por ideario “el mismo en el que está basado la masonería universal, es decir, la fraternidad de los pueblos por encima de las razas, naciones y creencias religiosas, el pacifismo...los Derechos del Hombre...y el arbitraje internacional...”.

A partir de 1921, la Cruz Roja y la Media Luna Roja sistematizan sus bases filosóficas; que se conocen como “Principios Fundamentales”. Los 7 principios coinciden punto por punto con los enunciados masónicos tradicionales, como ha estudiado Carles Clement (3).

En España, el aspecto filantrópico, tradicional campo de interés de las damas, sirvió de trampolín para que la masonería, tradicionalmente machista, se abriese a mujeres, como Rosario Acuña y Concepción Arenal.

Ésta dirigió la primera revista de la Cruz Roja; “La Voz de la Caridad”, cuya cabecera adolece una resonancia católica. Además de interesarse en la reforma penitenciaria, se ocupó también de la emancipación de la mujer. A la vez, 1872, escribía en “Las Hijas del Sol”, la revista masónica femenina.

FOTO 8 Damas Enfermeras de la Cruz Roja, con su jerarquía militar

En España, la Cruz Roja original se confunde, en 1864, con la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Los caballeros de Malta son de indiscutible raigambre católica, pero un sector disidente, importante en esos años, mantuvo conexiones con los “Caballeros Teutónicos” de Alemania y, luego con la masonería. Las vanidades del aristocratismo pueden a veces contaminar el ideal de la caballería.

Hoy el Comité Internacional de la Cruz Roja está gobernado por 25 miembros, sólo suizos, muchas veces vinculados a la eficaz banca suiza, y elegidos por cooptación, una estructura tan discreta como no del todo democrática. Los miembros cesantes pasan a otras organizaciones afines. Así en 1988, el comunicado 1571 del CICR indicaba que el cesante Jacques Moreillon pasaba a Secretario general del Movimiento Scout.

Vaya todo lo anterior, que en nada empaña la abnegada entrega durante siglo y medio de voluntarios, cooperantes, sanitarios, soldados camilleros, como Gandhi en Sudáfrica, etc., a enriquecer la perspectiva con que a veces se percibe, esta poderosa sociedad, nunca del todo bien conocida, que es la masonería (3).

CAMILO DE LELLIS
Fue un enfermero, sacerdote y religioso fundador de la Orden de los Camilos, Orden Hospitalaria dedicada a los enfermos y precursor de la Cruz Roja (4).

Tras una larga andadura como enfermero atendiendo a los enfermos, lo que le llevó a fundar la Congregación de “Hermanos Ministros de los Enfermos y Mártires de la Caridad” más conocida como la “Orden de los Camilos” destinada al cuidado de los enfermos abandonados. Esta Orden fue aprobada pronto y fue de gran ayuda con la epidemia de tifus que sufrió y asoló Roma. En 1586 fue aprobada la Orden por Sixto V y fue Gregorio XIV el que la elevaría a la categoría de Orden Religiosa. Fue beatificado en 1746 por el Papa Benedicto XIV (4).

FOTO 9 Camilo de Lellis

Por voluntad del Papa Clemente VIII, alrededor del 1600, Camilo de Lellis, con los suyos, se aventura hasta los tremendos campos de batalla para recoger a los heridos y moribundos. En el siglo pasado un filántropo suizo, Henri Dunant, tuvo la idea de fundar la Cruz Roja precisamente después de haber visto en los campos de batalla de Solferino, Pastrengo y Custoza, aquellos soldados de Cristo identificados con una gran cruz roja, entre los lamentos y los llantos de los moribundos.

Donde nace la filantropía moderna, celebrada y exaltada, la caridad ya estaba presente desde hacía siglos. Camilo no fue un filántropo. En su testamento explica que un amor tan grande no puede nacer de una elección filosófica; es posible sólo para un hombre que ha sido muy amado, que ha tenido una gran gracia, al que mucho le ha sido perdonado” (5).

Bibliografía
1.- The Royal Masonic Hospital Nurses home. Fotografías
2.- Extractado de: J. A. Ferrer Benimeli, La masonería, Madrid, 2001, pp. 139-141.
3.- Cruz Roja Española. Carles Clement.
4.- Camilo de Lelis. Biografía
5.- Francisco D. de Otazu. Antonio Socci, 30 Giorni Nº 7, julio de 1990, pág. 75

Fotografías
Fotos enfermeras
Los camilleros de landa

FOTO 10 Diploma 1914 - 1919

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

lunes, 16 de marzo de 2015

VICTORIA BRU SÁNCHEZ. UNA MÁRTIR DE LA ENFERMERÍA CUBANA



RESUMEN
Para la confección de este trabajo revisamos las biografías que publicaron los diferentes autores como Olga Caturla Bru, el doctor Gregorio Delgado García y el sitio Web de la Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, tuvimos acceso a los archivos de la Universidad de La Habana, así como nos dimos a la tarea de visitar o realizar llamadas telefónicas a las diferentes Iglesias Católicas donde pudiera aparecer su Fe de bautismo. Con los datos que copiamos pudimos realizar la tarea de realizar esta biografía, donde se muestra el alta grado de humanismo de esta enfermera y su sensibilidad por las personas enfermas.

FOTO 1 Sello de correos cubano de Victoria Bru Sánchez

Orígenes de la Familia Bru Sánchez
Loa orígenes de la familia de Victoria Bru Sánchez hay que buscarlos desde 1839, cuando llegó a la Villa de Remedios (antigua provincia de Las Villas en Cuba), el licenciado en medicina y cirugía de la Universidad de Barcelona Miguel Bru Gras (1808-1894), natural de Tarragona, Cataluña, el cual fundó una familia con la joven remediana Isabel Bobadilla.

Este licenciado ejerció la medicina durante 50 años en diferentes cargos, en su ciudad Remedios, falleció de edad muy avanzada el 14 de diciembre de 1894.

A mediados de 1860 cuando ya llevaba muchos años constituida la familia Bru Bobadilla en Remedios, llega a la Villa el doctor en medicina Cayetano Sánchez Comet (1821-1880), para establecer su hogar que había formado en las Islas Canarias con Francisca Cifra Mandillo natural de dicha isla de ultramar. El doctor Sánchez Comet era catalán como el licenciado Bru, pues había nacido en Barcelona, a los pocos meses de graduado ingresa en el Cuerpo de Unidad Militar del Ejército y se distingue por sus estudios en enfermedades contagiosas. En Remedios ocupa diferentes cargos. En 1861 se produce una epidemia de viruela, en la que junto al licenciado Bru realiza una labor destacada. En 1871 se fue a vivir al Mariel, después a Regla y finalmente a Guiñes donde fallece en 1880.

Estas dos familias pertenecientes a la burguesía media de la colonia quedaron unidas por el matrimonio de sus hijos Ricardo Bru Bobadilla y Francisca Sánchez Cifra, de la que nacieron Victoria (la futura enfermera), Luís, Ricardo y Francisca. El padre queda viudo y años más tarde contrae nuevas nupcias en Remedios con María Catalina Seiglie con la que tiene tres hijas Sarah, Elena y Amalia.

FOTO 2 Hospital Civil

Ricardo Bru Bobadilla que nació en Remedios se gradúa de marino en la Academia Naval de San Fernando, Cádiz, España; ocupó el cargo de Comandante del crucero acorazado de guerra “Almirante Oquendo” unidad que tomo parte en el combate establecido el 3 de junio de 1898 con otro superior de los Estados Unidos al mando del Almirante William Sampson en la batalla de Santiago de Cuba, el no toma parte en esta batalla, pues había sido relevado de su cargo días antes.

Nacimiento, infancia y juventud de Victoria
Como primogénita de la familia, Victoria nació el 6 de enero de 1876 en Managua, provincia de la Habana, según un articulo publicado en el Diario de la Marina “La enfermera Victoria Bru Sánchez Mártir de la profesión” (1876-1918) el domingo 2 de febrero de 1958, escrito por Olga Caturla Bru (era hija de Sara la hermana de Victoria en el segundo matrimonio de su padre) decía así: “Mi tía Victoria fue el regalo de Reyes que recibieron”.

De esta primera etapa de su vida poco se conoce, solo que, sus primas decían cuando tenían que ir al médico, si no nos acompaña Victoria no vamos o cuando había que indicar algún tratamiento en el hogar el médico de la familia decía si me aseguran que Victoria lo cumplirá lo receto si no, no. Además se conoce los cambios frecuentes de domicilio que fueron muchos, por la vida de Oficial de la Marina Española de su padre, a veces estaba en distintos poblados cubanos y otra en puertos españoles y caribeños por lo que vivieron en Remedios, Matanzas, Isabela de Sagua, Cádiz, Martinica, hasta que se retiró con el grado de Capitán de Fragata en 1902 residiendo permanentemente en Remedios (Cuba).

Su Vocación por la Enfermería
Desde muy niña manifestó cada vez más, una profunda vocación por el cuidado de los enfermos, desarrollando habilidades en el seno familiar y de otras familias y amigos, por esta razón pide permiso a su padre para matricularse en el curso de enfermeras en la Escuela de Enfermeras que se había fundado en 1899 en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes.

A esta decisión contribuyeron sin duda alguna, la admiración que siempre sintió por la labor de sus abuelos y también por los horrores que presenció durante la última Guerra por Nuestra Independencia, ante las escenas dantescas de hambre, enfermedad y muerte provocadas por la inhumana reconcentración de campesinos, decretada por el tristemente celebre Capitán Valeriano Weyler y Nicolau, acrecentadas por el bloqueo naval impuesto en esa época por los EE UU.

En 1903 inicia sus estudios de Enfermería en la Escuela de Enfermeras del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. Tanto los relatos escuchados en el seno de su familia de la conducta de sus abuelos durante la epidemia de viruela de 1861, como los horrores vividos durante la guerra, decidieron con firmeza que dedicara el resto de su juventud vigorosa y su equilibrada madurez a ayudar en sus dolores a la humanidad hasta la entrega total de su preciosa vida.

Después de cursar brillantemente sus estudios en la Escuela de Enfermeras del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, realiza el examen de grado ante un tribunal integrado por tres profesores de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana, el doctor R. Menocal como presidente, el doctor Severino (ilegible) como vocal y el doctor Luís Ortega como secretario, el 5 de octubre de 1906, para realizar el examen teórico y al siguiente día el práctico con el mismo tribunal, obteniendo la nota de sobresaliente.

Posteriormente pago el derecho al Examen de Grado para poder obtener el “Titulo de Enfermera” con el recibo #7825, sección 5 capitulo U articulo 14 el día 8 de octubre de 1906, en la Administración de de Rentas e Impuestos de la Zona Fiscal de la Habana. El Titulo quedo anotado en el libro correspondiente en la letra B # 7, el 11 de octubre de 1906. Expidiendo dicha Institución Universitaria el Título de Enfermera el 10 de noviembre de 1906. (Datos tomados de su expediente 110149 # 617 Archivo de la Universidad de La Habana), alcanzando a los 29 años su más preciado sueño, ejercer oficialmente la Profesión de Enfermera.

FOTO 3 Sobres y sellos de correos conmemorativo de Victoria Bru Sánchez

Ejercicio de la Profesión
Una vez graduada, apreciando su labor como alumna en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes se le retuvo por un año, trabajando como enfermera en dicho centro. Por la necesidad de enfermeras graduadas y el número tan insignificante de las que ejercían en los hospitales, se determina que las que se graduaban, fueran nombradas en los Hospitales para que su importancia las hiciera indispensables.

Por vivir su familia en Remedios se le situó en el Hospital General de esta ciudad el 20 de octubre de 1906. Queriendo mejorar los servicios asistenciales del entonces Hospital Numero Uno que tenia sus salas en barracas de madera, se pensó reforzar el personal de enfermería con Enfermeras Graduadas de la más alta calidad y así el 20 de junio de 1907, se traslada a Victoria Bru al futuro segundo Hospital Docente de la Universidad  de La Habana ya que hasta entonces era solo el de Nuestra Señora de las Mercedes el único hospital universitario.

La labor por ella realizada tanto en el ámbito docente como en el asistencial fue tal que se le asciende de categoría y es nombrada Superintendente de la Escuela de Enfermeras de Santiago de Cuba después de finalizada la segunda intervención norteamericana, este cargo lo ejerce solo 15 días, ya que se presentó una situación difícil en el Hospital General de Puerto Príncipe, y allí fue a sustituir a la Superintendente Norteamericana Miss Mary E. Pearson, que se marchó a su país, por lo que permanece en esta Escuela por 8 meses; al cabo de este tiempo solicitan sus servicios en el Hospital de Dementes en La Habana y es nombrada como Subjefe y Profesora de la Escuela de Enfermeras Especial Mixta, el 3 de Diciembre de 1909.

Es poco el tiempo que permanece en este centro ejerciendo sus funciones pues por necesidad de la docencia de enfermería es trasladada antes de cumplir dos meses de estancia en dicho centro, para ocupar el cargo de Superintendente de la Escuela de Enfermeras del Hospital Numero Uno, tomando posesión del cargo el 21 de enero de 1910 con un sueldo de $100; en esta escuela se mantuvo por 4 años en los que consolidó su prestigio como enfermera de muy alta calidad.

FOTO 4 Certificado Dr. Alfredo Méndez, Cienfuegos 1919

A pesar de que su trabajo en la “Escuela de Enfermeras del Hospital Número Uno” fue muy apreciada por la Secretaría de Beneficencia y Sanidad, ordenando su traslado para el Hospital Civil de Cienfuegos el 14 de marzo de 1914 como Superintendente de la Escuela de Enfermeras y allí llevaría a cabo su consagración suprema a la profesión al ofrecer su vida en la “Epidemia de Influenza de 1918”. Cuando desapareció la epidemia en 1919, su saldo fatídico fue de 5.000 muertos.

En Cienfuegos lucha incansablemente por organizar la Escuela y los servicios de enfermería con los escasos recursos que el Estado cubano dedicaba a los servicios hospitalarios y a la formación del personal técnico, en esa época.

Los que la conocieron destacan su carácter bondadoso y humanitario y su amabilidad, ganándose el cariño de la población cienfueguera, era de figura pequeña y gruesa, lo que no le impedía ser ligera en el andar, de piel muy blanca y ojos azules, hablar rápido y nervioso, sus manos eran pequeñas y suaves hechas para curar, siempre risueña y animosa.

Comienzo del Fin
El 11 de octubre de 1918 llega a La Habana el buque español “Alfonso XIII” con 400 enfermos de Influenza maligna de los cuales ya habían fallecido 26 en la travesía; en noviembre se extiende la epidemia a toda la Isla. En Cienfuegos, atacó con violencia, como era de esperar, sobretodo en los barrios pobres, Victoria que nunca limitó su asistencia a los enfermos por miedo al contagio, contrajo la enfermedad de forma leve y logró superarla, en plena convalecencia fue convencida para que se tomara unos días de descanso y recuperación en Remedios junto a su familia, esto lo pensaba hacer, cuando se produce un alza del número de pacientes ingresados. El director del Hospital el doctor Alfredo Méndez creyéndole completamente restablecida le pide un nuevo esfuerzo, que ella no dejo de cumplir rápidamente.

FOTO 5 Sello de correos cubano de Victoria Bru Sánchez

Su familia estaba lista para su llegada, su padre esperaba ansioso su regreso, pues temía por su vida, cuando el cartero les trae una carta de Victoria, su hermana la lee y entre otras noticias le dice: “Papa tu eres marino y sabes que el capitán abandona el último a su nave en peligro, yo me quedo”.

Con el esfuerzo de una actividad incansable obtuvo (por la transcendencia que despertaba en la cuidad tanto en los pobres como en los ricos, pues visitaba a los comerciantes y familias adineradas), los recursos que no llegaban del Estado y así se abrieron nuevas salas en el Hospital y también traía sábanas, mantas, víveres, medicinas, ropas, etc. para la atención de los enfermos; ella misma iba en la ambulancia con un grupo de alumnas para recoger a los enfermos en los barrios más afectados, dando en todo momento el mas alto ejemplo de abnegación y sacrificio y al mismo tiempo daba educación a las familias y les ayudaba en el cuidado de los enfermos, ofreciendo palabras de consuelo para los que las necesitaban.

Su organismo debilitado, sufrió una recaída, pero ahora de la forma grave de la enfermedad de la Influenza, la forma Neumónica y el 7 de diciembre de 1918 muere, a la edad de 42 años. En el certificado de defunción que obra en el Registro Civil de Cienfuegos aparece en el tomo 29 folio 511 acta #1 214 que es natural de Remedios y murió en el Hospital Civil de esta ciudad.

La noticia de su muerte conmueve al pueblo cienfueguero; su entierro constituyó una verdadera muestra de duelo popular; los periódicos de la localidad le dedicaron páginas enteras para escribir su espléndida y honrosa vida dedicada a la enfermería y a sus enfermos.

En el oratorio funerario el doctor Carlos Trujillo pide que se ponga el nombre de Victoria, a la primera sala que se construya en el “Hospital para mujeres”, para perpetuar su memoria. En la entrada del Hospital se encuentra una tarja conmemorativa. Esta tarja al ser demolido el Hospital se perdió y no se ha podido localizar donde se encuentra actualmente. El Estado cubano el 3 de junio de 1957 editó un sello postal para recordar su altruista labor.

FOTO 6 En Honor al Dr. Alfredo Méndez. Sala maternidad Cienfuegos

Nota aclaratoria
Como hemos podido constatar en dos documentos oficiales:
1.- Acta del Examen de Grado dice natural de La Habana y en
2.- Certificado de defunción dice natural de Remedios.

Nos hemos propuesto buscar la verdad y hemos realizado las siguientes gestiones:
1.- Visita al archivo de la Iglesia de Managua, no encontrando en dichos archivos su Fe de Bautismo.
2.- Conversación con la secretaria de los archivos de las dos Iglesias de Remedios y no aparece su Fe de bautismo, ni la de sus hermanos.
3.- Llamada telefónica a las Iglesias de Vueltas y Caibarien (cercanas con Remedios) no encontrando tampoco nada en ellas referentes a su Fe de Bautismo.
4.- Visita al archivo de la Iglesia de Santiago de las Vegas (por su cercanía con Managua) y no se encontró dato alguno.
5.-Quisimos tener acceso al Epitafio de su tumba en el cementerio “Reina” de Cienfuegos, pero esta en total abandono y presto a su reconstrucción, no teniendo donde encontrar los documentos de actas de enterramiento, y no poder ver lo que pueda decir su lapida mortuoria en relación a su fecha de nacimiento, pues en la hoja Web de la Facultad de Medicina de Cienfuegos dice 3 de Junio de 1876, por lo tanto también aparecen dos fechas de nacimiento. Pero no dejamos de buscar hasta alcanzar la verdad de estos datos duplicados así que emprenderemos nuevas investigaciones.
6.- Siguiendo nuestra búsqueda fuimos al Arzobispado de La Habana y ellos nos propusieron la revisión de las actas parroquiales y la Fe de Bautismo en las siguientes Iglesias: Santo Ángel Custodio, la Caridad, El Espíritu Santo, El Cristo del Buen Viaje, La Catedral. Mientras tanto buscamos también en las Iglesias de El Calvario, Calabazar y La de Jesús María en la Víbora, no encontrando en ellas ningún dato.

AUTORA:
Eduarda Ancheta Niebla. Licenciada en enfermería. Enfermera Cubana. Miembro titular de la SOCUENF. Miembro de la Sociedad Historia de la Medicina. Miembro de la Asociación Medica del Caribe. Miembro de la Sección de Historia de la Enfermería SUCUENF. Miembro del Consejo Editor de la Revista Temperamentun, Granada. España. Miembro del Comité Científico Internacional de la Revista Uruguaya de Enfermería

Referencias bibliográficas y otros documentos
Delgado García, G Victoria Bru Sánchez, mártir de la enfermería cubana. En: Delgado García G. El Cólera morbo asiático en Cuba y otros ensayos. Cuad Hist Sal # 78. Ed Ciencias Médicas La Habana 1993: 82-91
Catarla Bru O.: La enfermera Victoria Bru Sánchez. Una Mártir de la Profesión (1876-1918), Diario de la Marina 2 febrero de 1958
Expediente Académico Archivo Universidad de La Habana
Página Web Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos
Archivo de las Iglesias de: Santiago de las Vegas. Managua. Remedios. Vueltas. Caibarien.
En Santa Clara: La Catedral. Divina Pastora. Buen Viaje
En Ciudad La Habana: Espíritu Santo. Santo Ángel Custodio. La Caridad. El Cristo del Buen Viaje. La Catedral. Jesús del Monte. Calabazar. Calvario. Santiago de las Vegas
En los Registros Civiles de: Managua. Cienfuegos.

Fotografías
Fotografías Tomadas de la página Web del Doctor Alfredo Méndez Aguirre

Victoria Bru Sánchez, Enfermera
Nació en Remedios y falleció en Cienfuegos el 7 de diciembre de 1918. En 1914 ocupó el cargo de Superintendente de la Escuela de Enfermeras del Hospital, en sustitución de la Señorita Pelegrina Sardá. Al declararse la Epidemia de Influenza, año 1918, fue comisionada por la secretaría de Sanidad, para visitar a los enfermos pobres y repartir socorros.

Atacada por la enfermedad reinante murió victima del cumplimiento de su deber. En el Hospital hay una tarja con la siguiente inscripción: “Sala Victoria Bru. El Departamento de Beneficencia de la República de Cuba dedica este homenaje a la memoria de la enfermera mártir que ofrendó su vida en cumplimiento de su deber, durante la epidemia de influenza del año 1918.

Al celebrarse las fiestas del Centenario de la Fundación de la Colonia Fernandina de Jagua, la Comisión organizadora acordó extender el siguiente Diploma: “Para la eterna memoria de la Enfermera Victoria Bru, por ser considerada modelo de abnegación, sacrificio y virtudes cristianas, suplicando al Director, Profesores y Alumnos de la Escuela de Enfermeras, que este Diploma se coloque en el sitio más visible de la Escuela, como testimonio fehaciente de la eterna gratitud de la ciudad de Cienfuegos a la ilustre desaparecida”.

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)


lunes, 9 de marzo de 2015

LA FIESTA DE LA FLOR. SAN SEBASTIÁN



1912 LA FIESTA DE LA FLOR
A San Sebastián le cabe el honor de implantar por primera vez en España la que se denominó la “Fiesta de la Flor”. Era una cuestación cuyos fondos se destinaban a la Lucha Antituberculosa. La idea fue lanzada por el representante del Uruguay, en el II Congreso Internacional contra la Tuberculosis, de 1912, que se celebró en San Sebastián. Ese mismo año, gracias a la iniciativa del Dr. Emiliano Eizaguirre tuvo lugar la primera Fiesta de la Flor, y ciudades como Madrid y Bilbao, imitaron esta iniciativa donostiarra.

La PrimeraFiesta de la Flor” se realizó el 21 de diciembre de 1913, llevando la iniciativa el Alcalde de San Sebastián Don José Elósegui y fue la primera en organizarse en toda España.

FOTO 1 II Congreso Internacional contra la Tuberculosis. San Sebastián

1918 LA FIESTA DE LA FLOR
Era digna de toda alabanza la labor que desarrollaba el Comité local antituberculoso, sobre todo en el Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes. Corría el año 1918 y entonces la tuberculosis era una enfermedad que afectaba a multitud de personas, sin ninguna distinción, ya fuesen pobres o ricos. Se la combatía con los medios que entonces disponía la sociedad y la ciencia, que necesitaba ayuda económica. De ahí que cada año celebraba la llamada “Fiesta de la Flor”, cuestación que recaudaba un puñado de pesetas que se destinaba al mantenimiento del Sanatorio Antituberculoso (1).

La “Fiesta de la Flor” de 1918 se celebró el 21 de Diciembre y el Comité comunicó que en los doce meses precedentes habían sido atendidos en el Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes 68 enfermos, clasificados así: pretuberculosis 29; clorosis 17; anemia 15; raquitismo 5 y escrofulosis 2.

El día de la “Fiesta de la Flor” una nube de gentiles señoritas invadió las calles y resulta curioso conocer ochenta años más tarde, como se distribuyeron las señoritas que postularon por las calles. Se formaron dieciséis grupos, cada uno con su jefa. En esta relación sólo aparecen los nombres de las jefas de grupo.

Grupo 1º.- Alameda, Legazpi e Igentea. Jefa, señora de Gros.
Grupo 2º.- Antiguo y Miraconcha. Jefa, señorita de Estenaga.
Grupo 3º.- Ategorrieta. Jefa, María Londaiz de Gaitán.
Grupo 4º.- Avenida, Vergara, Guetaria. Jefa, Eugenia Petit de Satrústegui.
Grupo 5º.- Churruca, Idiaquez y Plaza de Guipúzcoa. Jefa, señora de Pradera.
Grupo 6º.- Easo, San Bartolomé, Aldapeta, Moraza, Urbieta, Larramendi, Plaza del Arenal y Manterola. Jefa, señorita Manolita Irastorza.
Grupo 7º.- Echaide, Fueros y Estación del Norte. Jefa, señora de Rezola.
Grupo 8º.- Euskal Erria, general Echagüe, general Jáuregui, Aldamar y Mercado de la Brecha. Jefa, María Pujol.
Grupo 9º.- Garibay. Jefa, señora de Icazategui.
Grupo 10º.- Hernani, Peñaflorida, Andía, Miramar y La Concha. Jefa, Luisa A. de Martínez.
Grupo 11º.- Muelle, Ángel y Campanario. Jefa, señora viuda de Iturriza.
Grupo 12º.- Oquendo, Santa Catalina, Paseo de Salamanca, Camino y Bengoechea. Jefa, Constanza Olaizola de Castañeda.
Grupo 13º.- Plaza de la Constitución, Narrica, San Lorenzo, Esterlines y Plazuela de las Escuelas. Jefa, Isabel Echeguren de Budd.
Grupo 14º.- Puyuelo, Pescadería, San Vicente, Puerto, 31 de Agosto y Mayor. Jefa, Martina Lacarra.
Grupo 15º.- Prim, Plaza de Bilbao, Isabel la Católica, Príncipe, Fuenterrabía y Sánchez Toca. Jefa, Natalia Cavero de Areizaga.
Grupo16º.- San Marcial, San Martín y Mercado. Jefa, Lucrecia de Loyarte (1).

RECAUDACIÓN DE EL DÍA DE LA FLOR EN LA PROVINCIA DE GUIPÚZCOA
Recaudación en.
San Sebastián 28.077,50
Pasajes 5.350,10
Zarauz 5.101,90
Irún 5.067,05
Eibar 3.127,15
Fuenterrabía 1.638,80
Rentería 1.181,25
Tolosa 1.109,30
Zumaya 1.106,80
Elgoibar 1.045,30
Hernani 971,80
Motrico 890,75
Cegama 880,00
Beasain 798,60
Orio 790,20
Andoain 751,10
Villafranca 750,00
Plasencia 857,55

FOTO 2 Diario Vasco 4 de octubre de 1937

Azcoitia 655,55
Arechavaleta 625,95
Oñate 625,00
Vergara 589,00
Deva 546,85
Legazpia 512,70
Zumárraga 451,75
Guetaria 449,00
Azpeitia 436,35
Alegría 418,45
Alza 377,50
Villabona 303,00
Cestona 297,15
Mondragón 243,35
Lezo 230,55
Lasarte 229,40
Astigarraga 216,30
Anzuola 203,05
Cizurquil 208,25
Ataun 199,45
Usurbil 121,05
Berástegui 180,20
Ormáiztegui 179,05
Asteasu 177,20
Amézqueta 154,50
Zaldivia 150,00
Vidania 142,50
Segura 131,20
Aduna 123,35
Villarreal 116,05
Escoriaza 113,40
Aya 113,20
Legorreta 112,55
Lazcano 119,00
Régil 107,85
Urnieta 109,00
Abalcisqueta 104,20
Ibarra 98,05
Irura 92,75
Idiazábal 88,80
Lizarza 83,60
Isasondo 76,10
Gaviria 75,55
Belzama 67,00
Aizarnazabal 57,55
Icazteguieta 56,50
Mutiloa 52,60
Cerain 52,50
Leaburu 52,50
Salinas 51,10
Orendain 50,00
Gainza 48,45
Ezquioga 45,90
Ichaso 95,10
Berrobi 30,75
Albistur 25,90
Alquiza 25,40
Hernialde 23,05
Oreja 21,00
Goyaz 17,90
Larraul 17,55
Elduayen 16,90
Alzaga 15,30
Baliarrain 15,05
Alzo 14,45
Gaztelu 14,05
Belaunza 13,10
Arama 12,00
Anoeta 4,95
Martutene 235,00
Oyarzun 100,00
Entre la provincia y la capital se recaudaron en total cerca de 72.000 pesetas (2).

FOTO 3 Postulación a favor de la Lucha Antituberculosa

1940 LA FIESTA DE LA FLOR
La recaudación pasó de los diez mil duros. El té del Cristina, con el mismo humanitario fin, será una gran gala aristocrática y de arte.

Pueden sentirse satisfechas las distinguidas damas y las bellas señoritas que, sonrientes e incansables, postularon a beneficio de la Liga Antituberculosa de Guipúzcoa. El público sin excepción, respondió con toda la generosidad posible.

Aunque no podíamos dar una cifra exacta de lo recaudado, puede asegurarse que sobrepasa de las cincuenta mil pesetas.

A esa cantidad habrá que añadir lo que se recaude en el té benéfico de mañana, a las seis de la tarde en el Cristina, que ha de constituir un acontecimiento mundano, a juzgar por la cantidad de tarjetas que se están retirando ya. No sólo toda la buena sociedad donostiarra y la aristocrática colonia veraniega se han dado cita en el Cristina, sino que de Zarauz, Fuenterrabía, Deva y Zumaya van a acudir las familias de la nobleza que veranean en dichas playas; porque, saben que esta gala benéfica del Cristina, es desde siempre una de los más brillantes sucesos mundanos del verano donostiarra.

Sabemos que, además, este año será un suceso artístico. “Los Bocheros” han aplazado su marcha por ofrecer su desinteresado y valioso concurso, a favor de la lucha antituberculosa y otros artistas de fama participarán también. De añadidura, el sorteo de objetos. Todo ello hace que la fiesta de mañana en el Cristina sea digna del patriótico y caritativo fin a que se destina su recaudación que debe ser, y será, crecidísima (3).

FOTO 4 Postulación a favor de la Lucha Antituberculosa

El problema de la Tuberculosis. La Fiesta de la Flor
No hay asunto más vital para la nación, y poca toda importancia que se le conceda. El estado español, justamente preocupado por el asunto, dedica sólo a Guipúzcoa la suma anual de un millón doscientas cincuenta mil pesetas para contribuir a los medios eficaces de defensa aquí organizados por la Delegación Provincial de la tuberculosis que con tanto acierto preside el doctor Salvador Bravo (4).

Hay que reconocer que por fortuna, la general cultura de la provincia y el celo de sus Ayuntamientos respectivos, hace más llevadera y fructífera la labor contra esa terrible enfermedad. No tiene lugar, si nosotros técnicos para tratar científicamente esta causa. Ante la fiesta recaudatoria tenemos sencillamente que trabajar.

La obra benéfica a que se destinan íntegros sus ingresos, mantiene con un celo y austeridad el trabajo de los directores. El estado Mayor de la institución, es el dispensario antituberculoso de la calle Prim, instalado en la confortable casa que fue del doctor Urrutia. De allí dependen todos los servicios. A ese local acuden diariamente centenares de enfermos que los técnicos de la casa se encargan primero de clasificar con una ficha completa, para la admisión, contiene todo el historial del presentado.

En el laboratorio del dispensario se verifican estudios completos, para ilustrar sobre la dolencia de cada examinado. Gabinetes de radiología sirven para examinar detenidamente al paciente. Las oficinas de la delegación llevan la administración de la provincia con un admirable orden. Todo elogio es poco para el doctor José Labayen, encargado del dispensario, cuya humanitaria labor es públicamente agradecida.

Otra sección importante es la de las enfermeras instructoras que visitan a domicilio a los enfermos atendiéndoles y ordenando medidas de perfecta profilaxis. Digno complemento de la obra antituberculosa patrocinada por el Estado son los sanatorios de Andazarrate para hombres y el de las mujeres de Nuestra Señora de las Mercedes. Nuestra visita a aquéllos ha servido para tener exacto conocimiento de su utilidad. Los servicios médicos están atendidos de manera admirable y aunque las instalaciones son buenas, todavía cabría mejorar para las condiciones especiales que necesitan nuestros enfermos.

Este sanatorio que empezó a funcionar adecuadamente en febrero de 1942 con fecha 4, con pacientes procedentes del Sanatorio “18 de Julio”, 46 enfermos y a los dos días ingresaron otros 22 procedentes del Sanatorio Enfermería “Nueva España”, de Eibar, en los días sucesivos, hasta llenar el cupo de las 100 camas, fueron dándose ingreso a enfermos procedentes del Dispensario Antituberculoso de San Sebastián (4).

1943 LA FIESTA DE LA FLOR
Hoy se celebra en nuestra ciudad la simpática “Fiesta de la Flor”. Abnegadas y bellas señoritas postularán por las calles y en distintos lugares de la ciudad se instalarán mesas petitorias presididas por distinguidas y caritativas señoras. La excelentísima señora Condesa de Jordana será la Presidenta de honor de esta postulación cuya recaudación se destina al sostenimiento de los Sanatorios Antituberculosos (5).

Con la mayor liberalidad, movidos de los más nobles sentimientos de generosidad, hermandad cristiana y patriotismo, todos debemos de contribuir al mayor éxito de la postulación de esta simpática y humanitaria “Fiesta de la Flor” (5).

Las mesas de postulación
Relación de señoras y señoritas encargadas de las mesas de postulación en la “Fiesta de la Flor” que se celebrará hoy bajo la Presidencia de honor de la Excelentísima señora Condesa de Jordana (5).

Mesa nº 1 Ondarreta. Señora Marquesa de Caviedes. Señora Baronesa viuda de Satrústegui. Señora viuda de Satrústegui. Irene Churruca viuda de Arana. Señora de Matos. Georgina Arnúz. Señora viuda de Carrión. Señorita de Guell. Condesa de Villahermoso. Condesa de Gamazo. Señorita de Vega.

Mesa nº 2 Concha. Emilia Beson. Marquesa viuda de Luca de Tena. Señora de Picó. Marquesa de Amboage. Señora de Vergarajáuregui. Carmen Marqueze de Gaytán de Ayala. Señora de Azpillaga. Señora de Abarisqueta. Vizcondesa de Eneda. Señora de Vicuña. Duquesa de Villahermosa.

Mesa nº 3 Avenida - Miramar. María Teresa Churruca de Levinson. María Vega de Seoane, viuda de Prado. Duquesa de la Roca. Marquesa de Ciacoucha. Marquesa de Sobroso. Carmen Alonso de Alberdi. Maruja Ortiz de Aguilar. Señora de Rafael Galparsoro. Señora de José María San Gil. Señora de Ignacio Urbina. Señorita de Rementería.

 
FOTO 5 Sanatorio Nuestra Señora de las Mercedes. Revista San Sebastián

Mesa nº 4 Avenida. Dolores Aisa de Lataillade. Ana Borego viuda de Romero. Luisa Lizariturry de Rezola. Carmen Ruiz de Lozano. Inocencia Díaz de García Vélez. Marquesa de Zangena. Martina Sarasola viuda de Guijosa. Luisa Aguirremiramón de Roca. María Celestina Irazábal.

Mesa nº 5 Buen Pastor. Condesa de Urquijo. Adelaida Otamendi de Ayestarán. Luisa Erro de Gorostidi. Claudia Bandrés de Elorza. Ignacia Celaya de Múgica. Victorina Olasagasti de Carrasco. Saturnina Larrinaga de Barueta. Marquesa viuda de Perales. Marquesa de Novallas. Pilar Morentin de Yrizar. Natalia Cavero de Areizaga. María Antín. Carmen Gil Delgado. Pilar López Aiéu. Simona Urbina. Señorita de Arietegui. Pepita Urte. Carmen Cancio. Gertrudis Marx. María Luisa Jordán de Urríes. Gloria Larrea. María Olaizola.

Mesa nº 6 Gobierno Civil. Señora de Rodríguez Miguel. Ana María J. de Letamendía. Señora de Díaz Montenegro. Señora de San Gil. Carmen Cortázar viuda de Pradera. Viuda de Baquero. Soledad D. de Marquina. Señora de Zaldo. Ana María Echagüe. Señora de Irastorza. Josefa Gómez de Delfine.

Mesa nº 7 Garibay. María Carmen Garay. Isabel Acha de Barcáiztegui. Elena Salveti viuda de Leach. Carmen Alustiza de Arcaute. Marquesa de Oliver. Condesa del Valle del Suchil. Pilar Despujola de Gutiérrez Pombo. Señora de Vinyas. Carmen Gortázar de Encio. Mercedes Contre de Lafuente. Gloria Goya de Martiarena. María Eugenia Tuero. Pilar Salazar de Egoscozábal. María Orbe de Rincón Gallardo. Luz Orbe. Pilar Michelena de Callez. Guadalupe Casadevante viuda de Imaz. Carmen Casadevante.

Mesa nº 8 Alameda. Condesa de Jordana. Señora de Antonio Castejón. Pilar Lizasoain de Solchaga. Carmen Resines. Luisa Serrano viuda de Brunet. María Paz Montoya viuda de Lamuela. María Rezola de Salazar. María Luisa Brunet viuda de Santamarina. Rosario Gortázar de Altube. Luisa Rich.

Mesa nº 9 Santa María. Antonia Elizarán de Brunet. Señora de Florencio Mozo. Señora de Gorospe. Asunción Gorospe. Dolores Gaytán de Ayala. Señora de Eduardo Gortázar. Marquesa de las Hormazas. Señoritas de Orue. Señorita de Mocoroa. Señora de Matilla. Rosario Seminario de Barandiarán. Pilar Soraluce.

Mesa nº 10 Miracruz. María Londáiz de Gaytán de Ayala. María Delaunet. Carmen Matheu viuda de Solórzano. Dolores Ortíz de Zárate Roig de la Parra. María Luisa gaytán de Ayala de Abrisqueta. María Teresa Gaytán de Ayala. Encarnita Iriarte. Señorita de Ureta. María Heredia de Azcona.

Mesa nº 11 Plaza Vasconia. Carmen Lizariturry viuda de Harriet. Vizcondesa de Gracia Real. Josefa Rezola viuda de Suárez. Señora de Díaz Rivera. Josefa Múgica viuda de Ollason. Amanto Tosantos de Agurei (5).

1947 LA FIESTA DE LA FLOR
338.737 pesetas se recaudaron en la “Fiesta de la Flor” y 94.344 en la tómbola

Lucha Antituberculosa
Bajo la presidencia del gobernador Civil se reunió el Comité Delegado Provincial Antituberculoso de Guipúzcoa, dándose cuenta del resultado económico de la “Fiesta de la Flor” y Tómbola celebradas durante el año 1946, que asciende a la cantidad de 338.737,20 pesetas y 94.344,03, respectivamente (6).

Se aprobó el presupuesto para el año 1947, y en el que se consignaron, entre otras, 25.000 pesetas a cada uno de los siguientes centros antituberculosos de la provincia: Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes, Sanatorio “18 de Julio” Andazárrate, Pabellón de Tuberculosos del Hospital San Antonio Abad de esta capital; Pabellón de Tuberculosos del Hospital de Tolosa y Dispensario Oficial Antituberculoso (6).

FOTO 6 Sanatorio Nuestra Señora de las Mercedes. Revista San Sebastián

Se dio cuenta de la reinstalación del Sanatorio “Nueva España” de Eibar, que se ha realizado por el Comité Delegado Provincial con un desembolso de más de 150.000 pesetas, acordándose que para sostenimiento de camas en dicho centro y siempre que se cumplan las disposiciones emanadas del Patronato Nacional Antituberculoso (PNA) y Jefatura Provincial de sanidad, se consignen 140.116 pesetas (6 y 7).

Asimismo se acordó que de los excedentes de ejercicios anteriores y del actual, que hasta el momento suponen una cantidad aproximada de 200.000 pesetas, se destinen las mismas para, en su día, contribuir a la creación de un centro secundario de higiene rural en Tolosa (6).

FOTO 7 Postulación a favor de la Lucha Antituberculosa

1947 LA FIESTA DE LA FLOR
La lucha antituberculosa en España

La tuberculosis, como muchas enfermedades infecciosas, acompañan como la sombra al cuerpo al progreso y a la civilización. El hombre que en estado más o menos salvaje vivió alejado del progreso del mundo y acantonado en su ruralismo primitivo se conservó indemne para la tuberculosis (6).

Al tratar del descubrimiento de América se ha discutido mucho si existía ya en el nuevo Continente o si fueron sus descubridores los que la llevaron y la encuesta se decide con mayoría al suponer que fueron sus conquistadores españoles, ingleses holandeses y portugueses los que sembraron allí tan terrible dolencia.

La tuberculosis, como otra cualquiera enfermedad infecciosa se desarrolla por epidemias pero así como en la viruela, el tifus exantemático, etc., el ciclo evolutivo de su curva epidemiológica se desenvuelve en muy poco tiempo, en la tuberculosis dura bastantes años como es lógico que suceda teniendo en cuenta el lento desarrollo de la enfermedad, y por tanto la duración en el enfermo hasta su curación o su muerte (6).

En España desde 1900 hasta 1935 las muertes por tuberculosis que en relación con la mortalidad general se fija en 7,5 %, nos da idea de la enorme proporción que en nuestras estadísticas supone esta infección, que indudablemente es la primera causa de muerte en España, pues aunque oficialmente figure detrás de pulmonías y bronconeumonías así como la bronquitis y “otras enfermedades del aparato respiratorio” en realidad son tuberculosis mejor o peor diagnosticadas prescindiendo también como dice el doctor Palanca de las debilidades de los médicos que por sus perjuicios familiares se oculta muchas veces esta causa de muerte que no tiene constancia en la estadística oficial.

Las causas de la tuberculosis son en primer lugar la vivienda insalubre. Las casas malditas como las llamó Hericourt que no se sacian de matar gente a despecho de todas las desinfecciones. Estas casas son legión en todas las ciudades populosas; es un mal internacional que está en todas partes. Estos edificios donde se hacinan un número de vecinas mucho mayor del que corresponde, sin aire y sin luz, durmiendo a veces una familia entera con numerosos hijos, que se apretujan en un cuarto oscuro, que suele ser la única habitación de la casa. Estas familias pobres, mal alimentadas en las peores condiciones de defensa orgánica para resistir una infección, si las hacinamos en tan inmundos tugurios, fácilmente se comprende cómo la madre o el padre tuberculizan a sus hijos desde la cuna, por contacto inmediato que es el modo más frecuente y más rápido de tuberculizarse (6).

La falta de sol durante muchos días del año es otra causa de la tuberculosis en los países del Norte; la luz solar y sobre todo sus radiaciones químicas influye grandemente en el desarrollo del organismo, activando su nutrición y favoreciendo el recambio material de sus tejidos y el desarrollo de sus órganos, dando esto razón al adagio vulgar: “donde no entra el sol, entra el médico”.

Otra causa de tuberculosis es el trabajo en las grandes industrias, sobre todo en las que se trabaja a temperaturas elevadas y en las que se respira una atmósfera pulverulenta, a cuyas causas predisponentes se sacia también la ocurrencia y contacto inmediato con otros obreros algunos de los cuales padecen formas indiagnosticadas de tuberculosis (6).

El alcoholismo es otra causa de tuberculosis, como lo es también de una porción de enfermedades del estómago del hígado y del corazón, en el orden físico, sin olvidar en el orden moral los estragos sociales que tan denigrante vicio ocasiona y que son una causa de degeneración de la raza.

Otro medio de tuberculizarse, quizás el más importante, es el contagio directo de persona a persona. En España desde 1788 que contaba de 9 millones de habitantes, ha pasado en 1947 a 28 millones a pesar de los estragos de la guerra civil, y si a esto unimos la destrucción de casas y pueblos con motivo de la guerra se comprende perfectamente que exista el hacinamiento en las viviendas que decíamos antes y el aumento de contagios directos.

El Estado español bajo la tutela del Caudillo ha atendido con una rapidez que no podía imaginarse a solucionar estos problemas dictando leyes que favorecen la construcción de viviendas económicas que se multiplican por todas partes, y desde diciembre de 1936 se reorganiza la Lucha Antituberculosa en enormes proporciones creándose un Sanatorio de 100 camas en cada una de las provincias liberadas.

Terminada la guerra una ley de 1941 fija en 20.000 las camas que deben existir en los sanatorios antituberculosos, constituyéndose éstos a un ritmo tan acelerado que en el momento actual hay ya 2.500 camas en servicio y más de 10.000 en construcción (6 y 8).

FOTO 8 Propaganda a favor de la Lucha Antituberculosa. Cruz de Lorena (11)

La somera exposición que acabamos de hacer justifica sobradamente que os pidamos contribuyáis en nombre de la caridad y en vuestro propio interés a incrementar los ingresos de la “Fiesta de la Flor”, porque los fondos recaudados ayudarán al sostenimiento de los sanatorios y de los dispensarios antituberculosos de la Provincia (6). Dr. García Velez. Jefe Provincial de Sanidad.

1955 LA FIESTA DE LA FLOR
El próximo día 15, se celebrará en nuestra ciudad la “Fiesta de la Flor”. La gran labor que realiza el Servicio Antituberculoso es de sobra conocido gracias a la generosidad del pueblo donostiarra, junto a la que aporta la nutrida colonia veraniega (9).

El terrible mal de la tuberculosis es preciso atajarlo por todos los medios  a nuestro alcance, y para ello nada mejor que ofrecer un donativo para que los servicios montados a tal efecto, puedan desarrollar su labor a plena satisfacción.

El próximo día 15 tendremos ocasiones de poner de manifiesto nuestra preocupación por los que sufren atacados por esta peligrosa enfermedad. Seamos generosos (9).

LA PRIMERA CUESTACIÓN DE LA “FIESTA DE LA FLOR” EN ESPAÑA

La semana del 6 al 12 de septiembre de 1.912, San Sebastián fue sede de uno de los más importantes Congresos Médicos que se han celebrado en España. Nos referimos al Segundo Congreso Español Internacional de la Tuberculosis. Aunque lo de Español Internacional, parece un contrasentido, se trataba de un Congreso de Lengua Española y por tanto era más bien un Congreso Hispano-Americano (10).

En el anterior Congreso (el Primero) celebrado en Barcelona el año de 1.910, fue designada nuestra Ciudad para celebrarse el actual (el Segundo), porque se la consideró capacitada para su organización y se conocía la labor llevada a cabo en la campaña antituberculosa, por el Comité Local Antituberculoso, con la colaboración del Dispensario Antituberculoso que dirigían los doctores Manuel Zaragüeta y Emiliano Eizaguirre. El Congreso tuvo una brillante representación de los respectivos Gobiernos sudamericanos, así como de las más importantes capitales de España, y de numerosos médicos españoles, hasta rebasar, entre asambleístas y titulares, asociados y protectores, la cifra del millar (10).

En el curso de la Sesión de apertura, que fue presidida por el Ministro de Estado, señor García Prieto, hicieron uso de la palabra todos los delegados de las naciones hispano americanas, y una de las intervenciones que más llamó la atención, fue la del Delegado del Uruguay, don Constancio Castell, quien, entre otras cosas, manifestó, que en su país, todos los años se dedicaba un día a la tuberculosis, en el que todos los ciudadanos contribuían a una colecta pública, para protección de los enfermos. El año anterior, dijo, fue el día 31 de agosto, y me es grato consignar que en ese día se recaudaron 700.000 duros, para fundar un sanatorio al que acudían los tuberculosos, donde se les proporcionaba alimento y asistencia médico – farmacéutica (10).

En la Sesión de conclusiones y clausura, presidida también por el Ministro de Estado, señor García Prieto, éste tomó buena nota de las manifestaciones del señor Castell y prometió que el Gobierno pondría en ejecución dicha forma de colecta.

Terminado el Congreso, después de fructífera labor, por lo que en el mismo pudieron aprender los concurrentes, y en una de las reuniones del Comité Local Antituberculoso de San Sebastián, sobre el que pesó su organización, don José Elósegui, manifestó sobre lo referente a la colecta, que conociendo los métodos políticos de Madrid, en el sentido de que la clase de promesas hechas por los gobiernos, se demoraban con exceso, o no se cumplían, propuso que sin esperar a la implantación de la colecta antituberculosa por el Gobierno, fuese el Comité Local Antituberculoso de San Sebastián, el que inaugurase con carácter local, ya que la organización nacional, por lo difícil de su puesta en marcha, seguramente no se llevaría a cabo por el Gobierno, y así se acordó ponerla en práctica, sin esperar al verano, para evitar que los veraneantes se pudieran considerar asediados con cuestiones entonces desconocidas, en la que hasta las señoritas de la buena sociedad postulaban, cosa que aun no había entrado en los hábitos de los españoles, con la prodigalidad que hoy se hace (10).

FOTO 9 Dr. José Labayen. Practicante Esteban San Emeterio. Dr. Salvador Bravo y la Madre Araceli Royo

Se determinó por tanto, llevarla a cabo el día 21 de diciembre próximo (1912), día de Santo Tomás, día clásico donostiarra en el que se acostumbra hacer regalos precursores de los que recibirán después por los Reyes Magos, a los niños de San Sebastián.

Se hicieron numerosos carteles de propaganda, explicando el origen y destino de la colecta, propaganda que fue bien recibida por el público y con la entusiasta colaboración de la Prensa local y todo el comercio de la Ciudad, que puso a disposición de los organizadores (el Comité Local Antituberculoso) sus escaparates, para la exposición de los carteles y folletos. Asimismo, los Bancos, Cajas de Ahorros, entidades oficiales y particulares, señoritas de todas las clases sociales, se prestaron de buen grado a una cuestación pública, novedad que por primera vez se practicaba en la Ciudad. Tuvo tanto éxito la colecta, que la Prensa nacional se hizo eco de esta nueva modalidad de cuestación, con el distintivo que se colocaba en la solapa a los viandantes, de una pequeña flor artificial por las postulantes, lo que dio lugar a que se la denominase la “Fiesta de la Flor.

La recaudación fue magnífica, porque siendo el donativo corriente de 10 céntimos, aunque algunos entregaron monedas de plata y algún billete de 25 pesetas, alcanzó la cifra de las 50.000 pesetas, cifra importantísima para aquellos tiempos (10).

A los pocos días, el Comité Local empezó a recibir correspondencia de distintas ciudades, aún las más lejanas de San Sebastián, rogando se les diera cuenta de la forma en que se organizó la cuestación, a todas las cuales se les dieron instrucciones para su mejor logro. Más tarde se irradió a otras órdenes de postulaciones, como son La Cruz Roja, La Liga Anticancerosa, El Domund, La Vejez del Marino y múltiples colectas, siempre con carácter benéfico y de esta manera, San Sebastián fue la primera ciudad de España que organizó y bautizó con el nombre de La “Fiesta de la Flor”, una colecta originada en un Congreso científico y practicada con carácter benéfico (10).

FOTO 10 III Congreso de Patología Respiratoria, San Sebastián 1970

Bibliografía

1.- La Fiesta de la Flor. Diario Vasco, 23 de Diciembre de 1998

2.- Recaudación de la Fiesta de la Flor, en San Sebastián y todos los pueblos de Gipuzkoa. Página 4. Diario Vasco 20 de Octubre de 1937

3.- La Fiesta de la Flor. La recaudación de ayer pasó de los diez mil duros. Diario Vasco, 16 de Agosto de 1940

4.- La Fiesta de la Flor. Diario Vasco 14 de Agosto de 1943. páginas 1 y 6

5.- La Fiesta de la Flor. Diario Vasco 15 de Agosto de 1943, páginas 1 y 2

6.- La Fiesta de la Flor. Diario Vasco, 16 de Febrero de 1947, página 2

7.- La Fiesta de la Flor. La Voz de España 13 de agosto de 1947, página 2

8.- La Fiesta de la Flor. Diario Vasco, 9 de Octubre de 1947

9.- La Fiesta de la Flor. Diario Vasco, 6 de Agosto de 1955

10.- Revista San Sebastián. Octubre - Diciembre 1963

11.- La Cruz de Lorena y el Dispensario Antituberculoso de la calle Prim de San Sebastián. Publicado el martes día 20 de Septiembre de 2011

AUTOR:
Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
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Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)